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martes, 27 de mayo de 2008

Repaso: categorías léxicas (clases de palabras)

El léxico en el periodismo

A continuación recordaremos las características principales de las clases de palabras, para poder diferenciarlas en el análisis y la producción de textos periodísticos.
1. Los determinantes
La llave Nuestra llave Dos llaves Esta llave
Los nombres suelen ir acompañados de otras palabras que precisan o limitan su significado. La palabra "llave", puede referirse a cualquier llave; pero si decimos "nuestra llave" estamos determinando su significado. Los determinantes son partes de la oración que acompañan al nombre para concretarlo y limitar, su significado aportando informaciones como género, número, situación en el espacio, posesión...
CLASES DE DETERMINANTES
Artículos - Demostrativos - Posesivos - Indefinidos - Numerales - Interrogativos - Exclamativos
- El artículo
El día amaneció nublado.
Los alumnos leen el libro.
Dame el libro de lengua.
Los artículos son palabras que acompañan a los nombres que son conocidos por el hablante y el oyente.
La forma neutra lo se emplea normalmente delante de adjetivos que no pertenecen ni al masculino ni al femenino. Esto hace que dichas palabras funcionen como si fueran sustantivos.
Lo bueno, lo grande...
· El artículo contracto: se forma cuando el artículo el va precedido de las preposiciones a y de. En este caso se funden las preposiciones con el artículo dando los artículos contractos "al y del".
Iré al cine. Vengo del colegio.
En la escritura, la contracción no se produce si el artículo forma parte de un nombre propio; pero sí debemos realizarla al hablar.
Escrito Hablado
Envié una carta a El Nacional Envié una carta al Nacional
. Particularidades
Con los sustantivos femeninos que empiezan con a o ha tónicas, se emplea la forma masculina del artículo; pero sólo en singular. Esto no afecta al resto de los determinantes.
El águila - esta águila
El hacha - aquella hacha

- Los demostrativos
Los determinantes demostrativos acompañan a nombres indicando proximidad o lejanía respecto a las personas que hablan y escuchan.

Este alumno estudia mucho.
Ese loro canta muy bien.
Aquel libro es nuevo.

- Los posesivos
Los determinantes posesivos acompañan a un nombre y además indican si el objeto pertenece a una o varias personas que se llaman poseedores.

Tu libro es muy bueno.
Nuestra Universidad es más grande.

- Los indefinidos
Son determinantes indefinidos los que acompañan a nombres de personas o cosas y concretan su significado de forma imprecisa, pues son difíciles de limitar o precisar con exactitud.

Llevo varios lápices en el estuche.
Dame muchos ejemplos.
- Los numerales
Son los que acompañan a los nombres e informan con exactitud de cantidades y órdenes de colocación.
Tengo doce monedas.
He llegado en cuarto lugar a la meta.
Te serví triple ración de comida.

- Los interrogativos y exclamativos
Los determinantes interrogativos acompañan a nombres para expresar preguntas acerca de su naturaleza o cantidad.
¿Qué camisa te vas a poner?
¿Cuántos libros has leído?
¿Por qué motivo vienes?
Los determinantes exclamativos acompañan a los nombres y expresan sorpresa o emoción.
¡Qué goles tan espectaculares!
¡Cuánto dinero ganas!

DETERMINANTES INTERROGATIVOS Y EXCLAMATIVOS
qué, cuánto, cuánta, cuándo, cuál, cuáles, dónde, quién, quiénes...

2. El nombre (sustantivo)
Los seres humanos, a medida que vamos conociendo la realidad, vamos asignando nombres a todos los seres para distinguir unos de los otros. Los nombres o sustantivos son esas palabras con las que designamos a las personas, animales, cosas, ideas, sentimientos y sensaciones
niño, gato, plato, esperanza, amor, frío
- Casos especiales
· Nombres comunes en cuanto al género: son los que tienen la misma forma para el masculino y el femenino. Para establecer la diferencia de género se utiliza el determinante.
el artista / la artista
el mártir / la mártir
el testigo / la testigo
el atleta / la atleta

· Nombres epicenos: son los que poseen una sola forma, bien masculina o bien femenina, para expresar ambos sexos.
la perdiz, la persona, el delfín, el gentío, el búho, el pez, la pantera, la hormiga, la servidumbre, la multitud, la pareja
· Nombres ambiguos: son los que se pueden usar indistintamente en masculino o en femenino.
el mar / la mar
el dote / la dote
este azúcar / esta azúcar
No son ambiguos algunos nombres que aunque tienen una sola forma, significan cosas distintas en masculino y en femenino.
el cólera la cólera
el cometa la cometa
el doblez la doblez
el frente la frente
el orden la orden
el guardia la guardia
· Hay nombres que sólo se usan en singular. Ej.: salud, este, sur, oeste, sed, tez...
· Algunos nombres sólo se usan en plural, carecen de singular. Ej.: tijeras, gafas, pinzas, alicates, víveres, enseres, entendederas, facciones, exequias...
María practica varios deportes. Ella es una gran deportista.

En las dos oraciones anteriores nos referimos a la misma persona (María). En la primera decimos su nombre; mientras que en la segunda utilizamos un pronombre: ella. Los pronombres son las palabras que señalan o representan a personas u objetos, o remiten a hechos ya conocidos por el hablante y el oyente. Podríamos decir que son palabras que sustituyen a los nombres.

- Pronombres personales
Yo leo un libro. lees un libro. Ella lee un libro. Nosotros saltamos. Vosotras saltáis. Ellos saltan.
Las palabras destacadas en la tabla anterior se refieren a personas que realizan una acción cuyos nombres no se mencionan. Son pronombres personales. Pueden ser de tres clases:

Además de los pronombres personales citados en los ejemplos de la tabla anterior, a los que llamamos pronombres personales sujeto, hay otras formas que se refieren a personas u objetos que reciben una acción o participan de ella. Son los pronombres personales de objeto.

He comprado un libro. Lo he comprado. (El libro)
He leído una revista. La he leído. (La revista)
Regalé un pastel a mi hermano. Le regalé un pastel. (A mi hermano)
Compré una revista a mis padres. Les compré un revista. (A mis padres)

Hay veces en las que utilizamos de forma incorrecta los pronombres la, las, le, les, lo, los. Estas incorrecciones se llaman laísmo, leísmo y loísmo, respectivamente.
· Se produce leísmo si utilizamos le o les cuando deberíamos utilizar lo, la, los o las.
Invito a mis oyentes a sintonizar el programa
Los invito Les invito
Correcto Incorrecto
· Se produce laísmo cuando usamos la o las en lugar de le o les. Es muy frecuente en algunas zonas de España, pero poco común en Venezuela.
Dio el libro a Ana

Le dio el libro La dio el libro
Correcto Incorrecto
· Se produce loísmo cuando usamos lo y los en lugar de le y les. Casi nadie es loísta.
Dio el libro a Luis
Le dio el libro Lo dio el libro
Correcto Incorrecto

- Pronombres demostrativos
Los pronombres demostrativos remiten a nombres indicando proximidad o lejanía respecto a las personas que hablan y escuchan.
Éste estudia mucho.
Ése canta muy bien.
Aquél es nuevo.

- Pronombres posesivos
Los pronombres posesivos señalan a un nombre y además indican si el objeto pertenece a una o varias personas que se llaman poseedores.
Tu libro se parece al mío.
La nuestra es más grande.

- Pronombres indefinidos
Son pronombres indefinidos los que señalan a personas o cosas de forma imprecisa, pues son difíciles de limitar o precisar con exactitud.
Varios sabían algo.
Muchos no sabían nada.
- Pronombres numerales
Son los que informan con exactitud de cantidades y órdenes de colocación referidos a nombres, pero sin mencionarlos.
Tengo doce.
He llegado el duodécimo.
Te ha servido el triple de lo normal.

- Pronombres relativos
Los pronombres relativos se refieren a un nombre ya citado en la oración, llamado antecedente, sin necesidad de repetirlo.
Ayer recibí la carta.
Me enviaste una carta.
Ayer recibí la carta que me enviaste.

PRONOMBRES RELATIVOS
que, el cual, la cual, lo cual, los cuales, las cuales, quien, quienes, cuyo, cuya, cuyos, cuyas, donde…

- Pronombres interrogativos y exclamativos
Los pronombres interrogativos expresan preguntas a la vez que señalan nombres.
¿Qué te vas a poner?
¿Cuántos has leído?
¿Por qué vienes?
Los pronombres exclamativos expresan exclamaciones a la vez que hacen referencia a nombres.
¡Qué de goles!
¡Cuánto ganas!

PRONOMBRES INTERROGATIVOS Y EXCLAMATIVOS
qué, cuánto, cuánta, cuándo, cuál, cuáles, dónde, quién, quiénes...
4. El verbo
Es una palabra que expresa acciones o estados en un tiempo determinado: viajar, estar.
- La persona y el número
· Formas personales: nos dice quién realiza la acción del verbo y si se trata de uno o más. Son tres: 1ª, 2ª y 3ª del singular o plural.
· Formas no personales: no expresan ni número ni persona: andar, temer, salir (infinitivo); andando, temiendo, saliendo (gerundio); andado, temido, salido (participio).

- La diátesis
· Diátesis activa: es la más común, en la que el sujeto realiza la acción del verbo: El médico opera a Luis hoy.
· Diátesis pasiva: Se forma con el verbo SER + PARTICIPIO y en ella el sujeto no realiza la acción sino que la recibe: Luis será operado hoy por el médico.
- Las perífrasis verbales
· Rodeo: consiste en decir con un verbo compuesto por varias formas verbales algo que se podría decir sólo con una: Hemos de visitar a los tíos. Tenemos que visitar a los tíos.
· Construcción de la perífrasis verbal: se forma con un verbo auxiliar y una forma no personal de otro verbo (infinitivo, gerundio o participio).
Verbo auxiliar Enlace Forma no personal
Hemos de visitar a las familias.
Lleva visitadas tres familias.
· Significado: las perífrasis verbales añaden al verbo un significado especial que solo no tiene: Hemos de visitar (implica obligación)

- Problemas comunes en el uso de los verbos
En el lenguaje cotidiano y en el periodístico abundan las formas verbales no flexivas, las cuales carecen de información acerca de la persona, el tiempo y el modo, por lo que su carga semántica es muy pobre.
Por ejemplo, se ha identificado el “infinitivo fático” como una forma muy frecuente en el periodismo. Ésta consiste en el empleo del infinitivo como verbo principal –sin formar perífrasis con otro-. Tomamos el ejemplo de Montolío (2002:83): “por último, insistir en la importancia que tiene para la lengua oral el empleo de las interjecciones”. De más está decir que esta forma verbal no es recomendada en el periodismo, debido a la escasa información que aporta.
En cuanto al verbo haber, no faltan ejemplos en la prensa donde se le atribuye un valor locativo: había más de cincuenta reporteros, lo cual, a pesar de no ser gramaticalmente incorrecto, presenta dificultades (*habemos más de cincuenta reporteros) cuando el emisor desea incluirse como persona –tomando en cuenta el carácter impersonal de este verbo-. Conviene, en esos casos, el uso del verbo estar. Otro problema derivado del uso de esta forma impersonal es su incorrecta y forzada concordancia con el complemento directo: *han habido muchos problemas. Todas las formas del verbo haber, como núcleo de la oración, con o sin auxiliar o en perífrasis verbales, deben emplearse en la tercera persona del singular.
Otra forma verbal que presenta desviaciones de la norma en la prensa es el gerundio, el cual se utiliza para expresar relaciones de significado que ya se han extendido hacia la comunidad de hablantes, por ejemplo, para indicar la consecuencia de un evento: *los ladrones ingresaron al banco, huyendo por la puerta trasera; o como complementos de un nombre: *el profesor separó a los alumnos copiando el examen; *se pidió un libro explicando la subordinación.
La acción expresada por el gerundio debe ser simultánea o anterior a la expresada por el verbo principal, lo cual no se cumple en el primer ejemplo. El sujeto del gerundio siempre debe coincidir con el de la oración principal, lo cual se viola en el segundo ejemplo. El gerundio puede expresar una circunstancia del verbo principal (tiempo, modo, causa o condición), que no es el caso del tercer ejemplo.
En estudios anteriores (Fernández, 2004:186) hemos comprobado el uso del condicional de rumor en la prensa escrita: “*Extraoficialmente se supo que el facilitador (junto con la delegación que lo acompaña) podría irse (por tal vez se vaya)”. Cadierno (2000) y Montolío (2002) coinciden en que esta forma verbal incorrecta se ha producido por influencia del francés, para expresar incertidumbre sobre la veracidad de la información suministrada. Por esta razón, es preferible evitarla.

5. El adjetivo
Los adjetivos son palabras que nombran o indican cualidades, rasgos y propiedades de los nombres o sustantivos a los que acompañan.
La belleza de la flor natural es insuperable. Esta vistosa flor alegra nuestros sentidos.
- Concordancia
· El adjetivo siempre concuerda en género y número con el nombre al que acompaña, tanto si va delante como si va detrás.
Vistosa flor de colores vivos.
· Si un adjetivo va antes de varios nombres, concuerda en género y número con el primer nombre. Si se trata de personas, el adjetivo debe ir en plural.
El largo viaje y la llegada fueron agotadores. Los tímidos Pedro y Ana se sonrojaron.
· Si el adjetivo se coloca después de varios nombres, concuerda en plural con ellos, respetando su género.
Un día y un viaje agotadores. Una alegría y una amistad duraderas.
· Si el adjetivo va detrás de los nombres, pero éstos son de género distinto, el adjetivo irá en plural y en masculino, aunque alguno de los nombres sea femenino.
Un día y una noche largos. Una silla y un sofá cómodos.
6. El adverbio
Los adverbios sirven para indicar circunstancias del verbo. Están dotados de significados que modifican a los verbos, a los adjetivos o a otros adverbios.
Ahora llueve. El árbol está más hermoso. Muy pronto saldrá el sol.
· El adverbio es invariable, porque no admite morfemas de número ni de género.
Luis lee mucho. Luisa lee mucho. Luis y Luisa leen mucho.
El adverbio puede admitir algunas modificaciones:
· Puede llevar morfemas derivativos para formar diminutivos o aumentativos.
Lejitos, lejote, ahorita, prontito, tempranito
· Algunos pueden admitir morfemas de grados como los adjetivos.
Lejísimo, prontísimo, tardísimo
· Podremos formar adverbios añadiendo la terminación -mente a los adjetivos. Si admiten variación de género se añade al femenino de los mismos.
Tristemente, cordialmente, cómodamente, amargamente, bruscamente.
· No debemos confundir determinantes, pronombres y adverbios.
Palabras como todo, poco, mucho, bastante, nada, algo... pueden funcionar como determinantes, pronombres o adverbios.
· Son determinantes si acompañan a nombres.
· Son pronombres si se refieren o sustituyen a un nombre.
· Son adverbios si modifican a verbos, adjetivos o adverbios.


- Locuciones adverbiales
Cuando un grupo de palabras, dos o más, funcionan como un adverbio reciben el nombre de locución adverbial. Las locuciones adverbiales son expresiones formadas por grupos de palabras que equivalen a un solo adverbio.
Tal vez vayamos al cine. Mide más o menos tres metros.

7. La preposición
Viajo en avión. Circulamos por una carretera. Voy a la playa.
Las palabras en, por, a relacionan palabras, no admiten variaciones de género ni número y no tienen significado léxico propio; sólo lo adquieren en el momento que relacionan palabras. Son las preposiciones.
Podemos definir la preposición como una clase de palabra invariable que tiene la función de relacionar palabras o grupos de palabras.


- Usos de las principales preposiciones
- Preposiciones y locuciones preposicionales

· La preposición "cabe" casi no se usa. En su lugar, usamos la locución "junto a".
· La preposición "so" tampoco se utiliza; pero podemos encontrarla en textos de hace tiempo con un significado relacionado con "bajo".
8. La conjunción
Quiero pan y nueces.
N N
Juan lee y María lo escucha.
O O
Las palabras destacadas unen palabras y oraciones, no admiten variación de género ni número y no tienen significado. Son conjunciones.
Una conjunción es una clase de palabra invariable que une palabras independientes entre sí, o también oraciones.
No vine porque llovía. Grité pero no me oyó.
- Locuciones conjuntivas
Son grupos de palabras que equivalen a conjunciones.
No vendrá por más que quieras.
- Clases de conjunciones
· Coordinantes. Unen o relacionan oraciones o palabras independientes, de la misma categoría; es decir, que una no depende de la otra, no está subordinada a la otra.
Copulativas
Dan idea de suma o acumulación
y (e), ni
Disyuntivas
Dan idea de opción
o (u)
Adversativas
Dan idea de contraposición
mas, pero, sino, sino que, sin embargo, no obstante
Distributivas
Dan idea de consecución
ya... ya, bien... bien, ora... ora, sea... sea
9. Vicios léxicos comunes en el periodismo
· Confusión entre parónimos: *deben demostrar actitud para la investigación (aptitud), *la cortada le infringió dolor (inflingió), *la carne estaba mal cosida (cocida), *el niño se calló patinando (cayó), *se reveló contra sus padres (rebeló), *espiaremos los pecados (expiaremos), *el aumento estaba demás (de más), *no lo permitió por que la decisión estaba tomada (porque), *sino me lo dices, no lo hago (si no), no supe conque color quedarme (con qué), no entiendo el por qué de su silencio (porqué), fueron adonde se les dijo (a donde), *camina lento; así mismo posee una salud deplorable (asimismo), *se hizo daño así mismo (a sí mismo)…
· Inadecuación de formas verbales: *liderizar (liderar), *concientizar (concienciar), *accesar (acceder), *concretizar (concretar), *valorizar (valorar), *aperturar (abrir), *conceptualizar (conceptuar), *apuñalear (apuñalar)…
· Inadecuación de formas sustantivas: *llamamiento (llamado), *impulsadores (impulsores)…

Taller de Morfosintaxis del Castellano I. Unidad III. Lecturas complementarias


Bases morfológicas para el estudio del lenguaje publicitario y periodístico

1. La tipología morfológica
Desde un punto de vista amplio, la morfología se divide en dos tipos: la flexiva, que estudia las variaciones de las palabras en función de los morfemas flexivos, y la léxica o derivacional, que profundiza en las posibilidades de una lengua para formar neologismos (palabras nuevas). En el presente análisis, nos limitaremos al estudio de los procedimientos derivacionales, pues los flexivos forman repertorios limitados.
La unidad de análisis de la morfología es el morfema, que puede ser dependiente o trabado si se le añade a una base léxica para formar una palabra y también puede ser independiente o libre si señala accidentes gramaticales de otra palabra (el artículo, los verbos auxiliares) o relaciona palabras entre sí (preposiciones y conjunciones). No nos detendremos a discutir si el morfema es la unidad mínima de análisis lingüístico con significado, pues “existen morfemas que no tienen significado” (Aronoff, 1985:14).
Para identificar un morfema, el criterio semántico no puede ser el único indicador, también debemos considerar las operaciones y reglas fonológicas. Los morfemas dependientes pueden ir antes de la base (prefijos): des-hidratar; entre el prefijo y la base o entre la base y el sufijo: en-s-anch-ar (infijos o interfijos); o tras la base: cart-ero (sufijos).
“Las palabras se presentan en el discurso en función de la sistemática lingüística subyacente, pero sometidas a la libre y momentánea autoría de los hablantes” (Almela, 1999:13). Los usuarios de la lengua son, en última instancia, quienes activan los procesos de formación de palabras, de acuerdo con sus intenciones y necesidades comunicativas.


2. Los procesos de formación de palabras
Es necesario fijar las diferencias entre formación e incorporación de palabras. Ambos procesos tienen como fin el aumento del caudal léxico del sistema lingüístico (Almela, 1999), con la diferencia de que la formación es un mecanismo interno al sistema, y la incorporación es externo.
Mediante la formación de palabras, se amplía el vocabulario de una lengua por medio de la aplicación de procesos morfosemánticos y sintácticos. Con la incorporación, se amplía el repertorio léxico gracias a préstamos de otras lenguas, que pueden ser lenguas muertas como el latín y el griego o lenguas vivas como el inglés, francés, entre muchas otras, o bien pueden ser préstamos de otros léxicos especializados, como el léxico militar, el médico, el científico, etc.
Haremos especial énfasis en los procesos de formación de palabras, es decir, en el “aprovechamiento y combinación de elementos de una lengua conducente a una nueva voz” (Martinell, 1995:90 citada en: Almela, 1999:18). Aronoff (1985) señala que estos procesos se basan en la palabra, es decir, que todo derivado proviene de una palabra ya existente. Según Emma Martinell (citada en Almela, 1999:25), existen tres tipos de procedimientos de formación e incorporación de palabras. Éstos son: 1) de tipo semántico, mediante la creación de formas léxicas nuevas o la adhesión de un nuevo sentido a una forma léxica existente; 2) de tipo sintáctico: por medio de la reducción de elementos de una combinación y suma de componentes; y 3) de tipo morfológico, a través de la derivación, con o sin alteraciones en la base léxica.
Dentro de los procedimientos de tipo morfológico se encuentran la prefijación, la sufijación y la composición, los cuales pueden repetirse en la formación de un mismo vocablo, fenómeno que se conoce como polifijación. El criterio semántico estará siempre vinculado a nuestro análisis morfológico, por considerar que la expresión (significante) es inseparable de su contenido semántico (significado). Las palabras, una vez formadas, persisten y cambian, asumen idiosincrasias (Aronoff, 1985), es decir, son el producto de fenómenos morfológicos y semánticos, pero también pragmáticos.
Almela (1999) divide los procesos de formación de palabras en cuatro grandes clases, tomando como referencia la propuesta de Coseriu (1978):
1) Procedimientos de adición: tienen como fin el alargamiento de la base con un nuevo elemento. Aquí se incluye la prefijación, la sufijación, la interfijación, la parasíntesis y la composición.
a) Prefijación: es un procedimiento morfológico de alargamiento de la base léxica, cuya función es añadirle un valor sémico. Así, los semas del derivado prefijado son los semas de la base y los semas del prefijo. El núcleo sémico de este derivado se encuentra en el prefijo.
Bajo la denominación de prefijo se incluyen tanto las bases de origen culto (seudo, bio, logo, crono, neo…)[1], como otras que se han lexicalizado (ultra, super…) así como otras de naturaleza preposicional (a, de, in, sobre…). Los prefijos se anteponen a la base y sirven para formar derivados. Entre los más usados se encuentran: a(n)-, anti-, de(s)-, contra-, que significan negación u oposición en: asimetría, analfabeto, antipático, degenerar, desintoxicar, contradecir; super-, hiper-, extra-, que significan superioridad o fuera de lo corriente en: supermercado, hipermercado, extralargo; hipo-, infra-, minus-, que significan inferioridad o menos de lo habitual en: hipotenso, infrahumano, minusválido; inter- y entre- que significan algo intermedio en: intercomunicar, entreacto; re-, que significa repetición en: reavivar, reconstruir; ex-, que significa fuera, más allá de o separación en: extraer, excéntrico, ex-ministro; entre muchos otros.
Su característica principal es la no-adhesión a la base, pues el prefijo queda delimitado respecto de ella: anti-aéreo, in-moral… y no cambia la categoría inicial de la base. La colocación del prefijo antes de la base “es de esperar que sólo aporte matizaciones al valor semántico y que apenas altere la forma” (Almela, 1999:60). Más bien, algunos prefijos son modificados por la base, como ocurre con in-, en sus realizaciones: irreal, ilegal, impropio…
Es importante no confundir a los prefijos “verdaderos” con los falsos prefijos, aquellos que poseen la misma forma, pero no la misma función. García Medall (1995:137 citado en Almela, 1999:61) propone tres aspectos que ayudan a diferenciar a los prefijos verdaderos de los falsos: 1) la relación semántica: en enfermo, desnudo, contento, no existe una complementación semántica directa entre en-, des-, con-, respectivamente, y –fermo, -nudo, -tento; 2) la incorporación del elemento a la base y no su adjunción: en repetición, pretensión, confín, no es posible segmentar los morfemas iniciales, pues forman parte de la base; y 3) la divergencia etimológica y semántica: devengar no es el resultado de la unión de la base –vengar con el prefijo de-.
b) Sufijación: varios autores (Lang, 1992; Almela, 1999; Fernández, 1999) señalan que este proceso de formación de palabras es el más productivo en español. Para Lyons (1980) es el más complejo, por sus efectos fonológicos, morfológicos y lexémicos. Esto se debe, en parte, a que el sufijo se inserta entre el núcleo lexémico y la flexión, donde se cruzan los valores sémicos de la base con las determinaciones morfémicas flexionales (de tiempo, modo, persona, número, género…).
Dubois (1969:46 citado en Almela, 1999:72) considera que el sufijo no se identifica ni por condicionamientos morfofonológicos, por ser similares a los que afectan a la composición y a la prefijación, ni por el significado. Se distinguen por su doble referencia: “a las bases a las que se añade y a las formas derivadas que contienen dicho sufijo”.
Le añaden significado a la base a la que se adjuntan, pues, como acota Lang (1992:166), “el significado del derivado es diferente del que poseía la base”. Sin embargo, “el significado de las palabras sufijadas no siempre es la suma de los significados de sus respectivos integrantes” (Almela, 1999:76), pues los sufijos tienen una gran variabilidad de significados y una serie de condicionamientos morfológicos.
A diferencia de los prefijos, los sufijos generalmente modifican la categoría de la palabra base, como los sufijos -miento, -ción, -dad, -ismo, que crean sustantivos; -(t)ivo, -or, que crean adjetivos, etc. Algunos no cambian la categoría gramatical, sólo modifican su significado: a este tipo pertenecen los sufijos aumentativos como -azo, -ote; los sufijos diminutivos, despectivos, apreciativos y superlativos.
Hay que distinguir entre un sufijo y una desinencia. Ésta es sólo una variación en la flexión de las palabras con accidentes gramaticales, así -ujo en dedujo es la desinencia que corresponde a la tercera persona del singular del pretérito indefinido de un verbo terminado en -ducir, y se opone a -ujeron, dedujeron, tercera persona plural.
c) Composición: según Beneveniste (1977:172 citado en Almela, 1999:130) “hay composición cuando dos términos identificables para el locutor se conjuntan en una unidad nueva de significado único y constante”, definición que contempla los componentes semántico y morfosintáctico de la composición. El compuesto es definido por Giurescu (1972:407 citado en Almela, 1999:130) como “una unidad léxico-gramatical nueva, que aparece entre pausas, puede conmutarse con una palabra simple, puede ser determinada sólo globalmente y cuyos elementos componentes se dan también fuera de dichas amalgamas”, lo cual contempla las dimensiones semántica, sintáctica, fonetológica y morfológica que definen este proceso.
En el aspecto morfosemántico, el compuesto es una unidad cuyo significado ni es deducible necesariamente del significado de sus componentes ni es ajeno al mismo. “El compuesto es una representación conjunta de un referente único” (Almela, 1999:130), aguamiel es literalmente agua que tiene miel; pero hombre orquesta no es un hombre que tiene una orquesta, tiene un sentido figurado. En la interpretación del compuesto se han de tomar en cuenta el significado de sus componentes y también la situación comunicativa en la cual aparece; es decir, son necesarios sus valores semánticos y pragmáticos.
Lang (1992:65) considera que el concepto de compuesto “es marginal entre la palabra y la frase”. La imposibilidad de interrumpir los sintagmas muestra que existe una unión semántica entre los términos, por lo cual “debe considerarse que tienen un estatus lexical real” (Lang, 1992:89). El compuesto no se puede descomponer, no admite elementos intercalados y adopta variaciones morfemáticas independientes al igual que los lexemas (sacacorcho, sacacorchos).
Los compuestos se agrupan según el acento, la formación del plural, la categoría gramatical del compuesto, la forma del primer elemento, el orden de los elementos, la relación sintáctica que los une y la categoría gramatical de sus componentes (RAE, 1973).
Chela-Flores (1992:59) considera que la composición binominal suelta es un proceso “de gran vigor en las últimas décadas”, pues resuelve la carencia de adjetivos patrimoniales al producir adjetivos marginales por hipóstasis.
Según Chela-Flores (1992:9), la composición binominal pudiera tener dos restricciones morfológicas y tres semánticas: 1) compatibilidad: el resultado debe ser compatible con la realidad; 2) inaceptabilidad de lo obvio y/o trivial: debe darse un uso justificado de los recursos morfológicos; 3) bloqueo por término ya existente: es poco probable que el hablante cree un compuesto para significar lo mismo que un lexema simple ya existente; 4) número limitado de sílabas; y 5) los sustantivos deben ser simples: es poco común que se creen compuestos a partir de derivados.
d) Parasíntesis: Lang (1992) considera a la parasíntesis como una forma de derivación, junto con la prefijación y la sufijación. Sin embargo, Scalise (1987:170-171) considera que las formaciones parasintéticas se forman en dos pasos: “primero, la sufijación crea una palabra posible, aunque no necesariamente existente y, después, la prefijación genera el resto de la forma”.
Algunas formaciones parasintéticas tienen un término intermedio, mientras que otras no: desamparado coexiste con desamparo y amparado; desalmado y desalma existen, pero *almado no. En español, las más frecuentes son las que provienen de verbos o adjetivos, como concatenar, embobar, refrescar, intramuscular, bifocal, etc.; mientras que son poco productivas aquéllas “cuya base léxica no esté atestiguada como independiente” (Almela, 1999:196).
2) Procedimientos de modificación: se refiere a aquéllos que producen una alteración en la base. Comprende la conversión (relación de palabras formalmente idénticas que pertenecen a distintas categorías de palabra: compra como verbo y compra como nombre), la sustitución (modificación cualitativa parcial de la base: madre/materno), la supleción (modificación cualitativa total de la base: hermano/fraternal/filial) y repetición (de la base o parte de ella: correcorre, dile-dale). Todos estos procedimientos generan derivados que se ubican en el mismo plano semántico de la base, pero la categoría de palabra cambia, y con ello, algunos rasgos semánticos se acentúan más que otros.
3) Procedimientos de sustracción: mediante estos procedimientos, la base pierde un afijo (regresión: legislador/legislar) u otro elemento (abreviación: acortamientos: profesor/profe y abreviaturas: licenciada/Lcda.). Los acortamientos son de naturaleza fónica, cuyo origen es la tendencia natural a la economía en el uso del lenguaje. El léxico político es rico en acortamientos: sudaca (sudamericano), paraco (paramilitar colombiano), etc.
Las abreviaturas tienen un carácter gráfico, pues se suprimen algunas letras de la palabra origen. En el léxico político encontramos: EE. UU. (Estados Unidos de Norteamérica), Min. (Ministro (a)), etc. Es importante destacar que estas abreviaturas generalmente no se lexicalizan, pues en su lectura se reproduce la totalidad de la o las palabras que se abrevian.
4) Procedimientos de combinación: son una mezcla de reducción y suma de elementos. Se incluyen aquí la siglación y la acronimia.
Las siglas son signos abreviativos compuestos, a partir de la inicial de las palabras claves que forman el título o el nombre completo de algo, por ejemplo, SA (Sociedad Anónima), ovni por (objeto volador no identificado). Muchas de las siglas, aunque no todas, aparecen escritas con letras mayúsculas y generalmente sin puntos ni espacios entre las letras que la forman (es el caso de SA), sin embargo, aquéllas que se han lexicalizado suelen representarse en minúsculas dentro de la frase, como cualquier otra palabra (como es el caso de ovni). Las siglas se leen como una sola palabra: ONU, y no Organización de las Naciones Unidas; éste es el rasgo fundamental que las diferencia de las abreviaturas.
Su utilización es muy frecuente en la actualidad en todo tipo de lenguaje, ya sea culto o coloquial, así como en el léxico político.
Los acrónimos, “o como los llama Carroll, portmanteau words, están formados por partes de una palabra que se unen a otra que cumple las restricciones fonotácticas de la lengua” (Aronoff, 1985:20). Se forman a partir de las letras iniciales de un nombre compuesto y a veces por más letras, pero que suele ajustarse a las reglas fonológicas de la lengua, por ejemplo, sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), o radar (radio-detection and ranking).
Tanto las siglas como los acrónimos tienen un ámbito de significación más reducido que el resto de las palabras. Están más condicio­nadas por los tipos de texto y los contextos en los cuales se insertan. Su valor comunicativo “está mucho más ligado a las circunstancias diafásicas, diatópicas, diastráticas, etc., que el léxico general; su ámbito está influido por situaciones similares a las que afectan al léxico especia­lizado” (Almela, 1999:212). A diferencia de los acortamientos y abreviaturas, las siglas y los acrónimos son bastante susceptibles a ser lexicalizados, a tal punto que los hablantes pierden la referencia de la serie de palabras que dio origen a la formación. Por ello, resulta interesante conocer el uso estratégico de estos procedimientos en el lenguaje de la política, sobre todo por su uso frecuente en la denominación de los partidos y agrupaciones políticas.


3. La productividad léxica
La productividad no debe confundirse con la frecuencia o número de veces en que aparece un elemento léxico dentro de una muestra. La productividad es la capacidad de un tipo, subtipo, regla, esquema o unidad particular para generar nuevas palabras o para aportar variaciones a las ya existentes. Según Varela (1990), ésta puede ser real (identificada por la frecuencia en la cual aparece un afijo en el vocabulario de una lengua) o potencial (definida por la capacidad intrínseca para suministrar nuevas palabras en la lengua).
La productividad se distingue por cuatro rasgos principales (Scalise, 1987):
1) La relatividad: la productividad de un afijo o de una determinada regla de formación de palabras es relativa; depende del funcionamiento del sistema lingüístico, del reajuste en las unidades de acrecentamiento lexical disponibles en el sistema en un momento dado.
2) La gradabilidad: la productividad es susceptible de gradarse; puede hablarse de una productividad alta de determinado afijo, o de una productividad baja de determinada forma de composición, así como pueden crearse diferentes escalas: muy productivo, poco productivo, etc.
3) La variabilidad: la productividad varía según el tiempo y el espacio, es decir, depende de la evolución de la lengua, de su extensión geográfica, del nivel socio-cultural de los hablantes y del registro lingüístico.
4) La necesidad: un proceso o afijo es productivo en la medida en que aporten recursos léxicos al sistema, de lo contrario, desaparece.
Según Aronoff (1985:37), no existe manera de computar la lista de todas las nuevas palabras que se generan gracias a la aplicación de las reglas de formación de palabras. Por ello, aduce que los hablantes, al no tener acceso a una lista de neologismos, evidencian “acceso directo a la intuición” para expresar la noción de que una palabra pueda o no ser factible dentro del vocabulario activo de una comunidad lingüística. Este autor afirma que “la productividad va de la mano de la coherencia semántica” (Aronoff, 1985:45).
Morris Halle (1973) diseñó un modelo que explica el funcionamiento del componente morfológico de la gramática, sustentado en la noción de la competencia de los usuarios de una lengua, bajo la premisa: “los hablantes de una lengua normalmente poseen conocimiento no sólo acerca de las palabras de esa lengua, sino además acerca de la composición y estructura de las palabras” (Halle, 1973:3).
Así, se explica cómo los hablantes diferencian las palabras de su lengua y las de otra, derivan palabras a partir de bases léxicas, construyen compuestos a partir de lexías simples, etc. La gramática se encarga de recoger y explicar las reglas que gobiernan estos procesos y que son aplicadas de forma intuitiva por la comunidad lingüística.
En su artículo “Prolegómeno a una teoría de la formación de palabras”, Halle (1973) esboza:
“He sugerido que la morfología consiste en tres componentes distintivos: una lista de morfemas, reglas de formación de palabras y un filtro que contiene las propiedades idiosincrásicas de las palabras. La lista de morfemas y las reglas de formación de palabras juntas definen las palabras potenciales del lenguaje. El conjunto de palabras activas se obtiene del de palabras potenciales al aplicar a las últimas las modificaciones indicadas en el filtro. Alguno podría pensar que la morfología, entonces, produce una larga lista de palabras, ésta es la lista designada bajo el término diccionario” (Halle, 1973:9).
Para explicar la capacidad de los hablantes para producir y reconocer piezas léxicas, Halle diseñó un modelo cuyo primer eslabón es la lista de morfemas, unidades básicas del léxico que cada hablante posee en competencia.
Luego se encuentra el eslabón de las reglas de formación de palabras que, en un recorrido onomasiológico (producción), orientan al usuario en la forma como debe combinar los morfemas para formar palabras posibles y, en un recorrido semasiológico (comprensión), le permiten discernir entre palabras bien o mal formadas. El tercer eslabón, que llamó filtro, añade los rasgos idiosincrásicos para adaptar las nuevas formaciones al contexto y se encarga de “bloquear” piezas léxicas inexistentes.
En Aronoff (1985) hallamos dos nociones distintas de bloqueo. Según la primera de ellas, el bloqueo ha de entenderse como la no existencia de una forma a causa de la existencia de otra forma: a pesar de carnoso > carnosidad, no existe avaricia > *avariciocidad, porque el primitivo ya contiene el rasgo "abstracto" que estaría contenido en el termino bloqueado. Según la otra noción, el bloqueo consiste en una competencia entre sufijos rivales: religión > religiosidad impide religión > *religiosería.


Continuando el recorrido del modelo, nos encontramos frente al diccionario o lexicón, donde se acumulan las formaciones que han logrado superar el filtro.
El modelo no es cerrado, está en interacción permanente. Ello explica el hecho de que las palabras existentes bloqueen nuevas formaciones con los mismos rasgos semánticos.
La relación con el componente sintáctico permite ajustar las formaciones léxicas a la estructura superficial donde será insertada, lo cual tiene gran influencia en la selección de los morfemas flexivos. La inserción léxica ocurre al seleccionar los ítems del diccionario y al articularlos en secuencias sintácticas.
La intención de comunicar algo es la motivación del hablante para recurrir a la lista de morfemas, crear una palabra, filtrarla, compararla con su diccionario, ordenarla sintácticamente y adecuarla a las reglas fonológicas para su posterior emisión, la cual debe ajustarse a la situación de comunicación para ser efectiva y lograr los resultados deseados.
Los hablantes, entonces, poseen una competencia para la producción léxica con fines semánticos específicos. Según Lang (1992:40), la formación de palabras tiene, además, una dimensión estilística que no debemos obviar en el análisis léxico. Por una parte, la afición por la derivación puede representar una lucha por precisión y economía en la expresión, como sucede en el lenguaje periodístico, donde las derivaciones suelen evitar las alternativas prosaicas: cine tercermundista por cine del tercer mundo. Por otra parte, el exceso de derivados puede producir una prosa pretenciosa y una acumulación de derivados idiosincrásicos que es usualmente considerada una característica de estilo deficiente.
Pareciera que, una vez más, el equilibrio se impone para el logro de un estilo coherente y adecuado, siempre de cara a una intención comunicativa en una situación específica de comunicación.

4. Las relaciones de significación
a) Relación de homonimia: la relación de homonimia se establece entre dos palabras que, teniendo formas análogas, divergen en su significación. Esto es, un significante tiene varios sememas “sin recubrimiento de semantemas o de campos de experiencia” (Pottier, 1977:96). Así, pensión es un establecimiento, pero también es una renta vitalicia.
b) Relación de sinonimia: es una figura retórica que consiste en usar intencionadamente vocablos sinónimos totales o parciales (de significación semejante), para ampliar la extensión o reforzar la expresión de un concepto. Así, para hablar de crisis se emplean sinónimos como: conflicto, problemática, etc.
c) La metaforización: las metáforas contribuyen a la construcción del mundo mediante asociaciones. Su objetivo es transformar semánticamente a los actores y a las prácticas sociales involucradas. En el discurso periodístico son frecuentes las metáforas, por ejemplo: las procedentes del discurso religioso, como “credo, creencia, correligionario, etc.”; o del ámbito militar: “lucha, fuerza, tregua”.
f) Relación de paronimia: esta relación puede generar ambigüedades o confusiones entre los términos parónimos, es decir, entre vocablos que tienen entre sí relación o semejanza, por su etimología o solamente por su forma o sonido: la frase libros desechables puede interpretarse como libros que se pueden excluir de una serie o conjunto o libros que se pueden botar. Ejemplos de parónimos son: abollar / aboyar, espiar /expiar, cesión / sesión, etc.
g) Los eufemismos: “el eufemismo, como re­curso mitigador de la expresión que atempera o anula las aso­ciaciones desagradables que provoca el tabú lingüístico o, de un modo más sencillo, el miedo a las palabras, tiene en el léxico político manifestaciones más representativas” (Fernández, 1999:43).
La relación entre la palabra tabú sustituida y el sustituto matizado puede incluso acarrear una consecuencia opuesta al propósito del eufemismo: en lugar de mitigar la carga semántica del vocablo, el sustituto puede resaltar los rasgos semánticos negativos del término. Técnicamente, este resultado se conoce como disfemismo. La sustitución de acuerdo por componenda es un ejemplo de disfemismo (Fernández, 1999).
6) Los préstamos lexicales: el discurso de la prensa se sirve de tecnicismos, cientificismos y diversos vocablos provenientes de lenguas especializadas para legitimar su mensaje. Así, recurre al léxico médico para describir la “profilaxia” social, o para promover la “eliminación de los virus que enferman al país” o a los “parásitos” del gobierno, etc. El léxico militar es muy popular, sobre todo en tiempos de guerra.



Referencias
1) ALMELA, R. (1999). Procedimientos de formación de palabras en español. Ariel, Barcelona.
2) ARONOFF, M. (1985). Word formation in generative grammar. The MIT Press.
3) CHELA-FLORES, G. (1992). Estructuras binominales sueltas en el español de Venezuela: ¿lexemas compuestos o grupos sintácticos?, en: Tierra Nueva, No. 4.
4) COSERIU, E. (1973). Teoría del lenguaje y lingüística general. Tercera reimpresión (1989). Gredos, Madrid.
5) FERNÁNDEZ, M. (1999). La lengua en la comunicación política II: la palabra del poder. Arco libros, Madrid.
6) HALLE, M. (1973). “Prolegomena to a theory of Word Formation”. Linguistic Inquiry, No. 4, pp. 3-16.
7) LANG, M. (1992). Spanish word formation. Routledge.
8) LYONS (1980). Semántica. Teide, Barcelona.
9) POTTIER, Bernard (1977). Lingüística general. Teoría y descripción. Gredos, Madrid.
10) REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (1973). Esbozo de una nueva gramática de la lengua española. Decimoquinta reimpresión (1996). Espasa Calpe, Madrid.
11) SCALISE, S. (1987). Morfología generativa. Alianza, Madrid.
12) VARELA, S. (1990). Fundamentos de morfología. Síntesis, Madrid.

[1] Aunque Almela (1999) considera que estas formas, llamadas también prefijoides, no deben ser consideradas como prefijos.

jueves, 8 de mayo de 2008

Ejercicios de ortografía

Taller de Morfosintaxis del Castellano I
Profa. Sylvia Fernández
Ejercicios de ortografía

Coloca al siguiente texto los signos de puntuación necesarios y las tildes que correspondan. Completa las letras que faltan en los espacios en blanco. Selecciona una alternativa en los casos en los cuales se ofrecen varias. Coloca mayúsculas en los casos en que sea pertinente.

el estudio de la comunicacion por medio del lenguaje
en la comunicacion socio-cultural como campo de estudio confluye/conflulle/confluyen/
conflullen una pluralidad de diciplinas/disiplinas/disciplinas estas han desarrollado de manera conjunta y sistematica una serie de teorias muchas veses/veces opuestas los aportes de cada una de aquellas se ubican en sus puntos de partida epistemologicos metodologias empleadas y enfoques de analisis esta amplia variedad demuestra la subjetividad y la naturaleza cambiante de los procesos de produccion distribucion recepcion y apropiacion de los mensajes comunicacionales ademas describe el estado actual de las ciencias sociales en general multifaceticas ante la complejidad de los fenomenos estudiados asi los medios imponen como manejar la lengua e influyen en el uso del lenguaje mediante el empleo de una expresion/exprecion propia ellos difunden contenidos con un acento ideologico/ideolojico de los profesionales intervinientes en la elaboracion de los mensajes los emisores decodifican/descodifican los contenidos de acuerdo con/de acuerdo a sus propios conceptos a travez/a traves/atraves/atravez del estudio del lenguaje de los medios recorrido semasiologico se pueden aproximar nuevas formas de produccion recorrido onomasiologico en consideracion/considerasion a las nesesidades/necesidades/nesecidades del productor del mensaje y a su receptor en cuanto modificador del mismo como tambien el contexto determinante de esta interaccion un enfoque plural desde la semiotica de la cultura persigue el equilibrio teorico-empirico intenta eliminar la oposicion/oposision entre ciencias exactas/esactas y humanisticas estudia las formas de comunicacion humana considera los sistemas de comunicacion como sistemas de signos y les/le otorga importancia a estos y a las culturas al considerar las formas de comunicacion como un lenguaje estructurado jerarquica y contextualmente la pregunta entonces continua por que/porque los medios le/les otorgan tan poca importancia al lenguaje y a la comunicacion

Taller de Morfosintaxis del Castellano I
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Ejercicios de ortografía

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el discurso noticioso en la prensa escrita
el discurso informativo de los medios de comunicacion tiene el fin especifico de difundir objetivamente hechos e ideas de interes general considerados en un momento dado como noticias por esto la responsabilidad social periodistica debe prevalecer/prevaleser sobre intereses politicos y comerciales y ademas por ello tambien la labor del periodista ha sido/a sido tan extrictamente/estrictamente sancionada/sansionada en los codigos deontologicos en la busqueda de controlar su ejercicio profesional para garantisar/garantizar la objetividad y veracidad de sus informaciones en su curso general de redaccion periodistica jesus martinez albertos 1997 reseña los fines de los medios de comunicacion de masas son 1) fines comerciales distraer a la clientela 2) fines periodisticos informar acerca de/a cerca de los acontecimientos y orientar a los lectores sobre su trasendencia/tracendencia/trascendencia a veces de forma esplicita/explicita/explisita y otras de forma implicita/implisita y 3) fines sociales educar a los publicos y servir de instrumento para la libre comunicacion de las opiniones. De acuerdo con/de acuerdo a esto dicho por martinez cualquier medio puede inclinarse/inclinarce hacia una o varias de estas funciones es comun encontrar medios dedicados a fines comerciales unicamente, en oposicion/oposision a otros impulsados por fines sociales esta seleccion dependera de la naturaleza e intencion/intension de la empresa periodistica no obstante en todo medio la noticia debe caracterisarce/caracterisarse/caracterizarse por los fines especificamente periodisticos informar y comentar los datos para orientar a los lectores alli precisamente en este segundo fin comienzan los debates acerca de/a cerca de la objetividad periodistica en esta tarea deben/debe privar la honestidad y la imparcialidad para eliminar toda posibilidad de manipulacion ideologica o persuasion durante la transmision de informacion en conclusion el periodista decide que enfoque dar a la realidad de los acontecimientos que elementos mostrar y cuales ocultar conforme sus principios eticos

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