sábado, 24 de marzo de 2012

Morfosintaxis del Castellano: Unidad I del Taller de Morfosintaxis del Castellano I

Morfosintaxis del Castellano: Unidad I del Taller de Morfosintaxis del Castellano I

Grijelmo: "El lenguaje es el instrumento de la inteligencia"

“Con las palabras pensamos, y ellas son los embriones de las ideas. Si tienes muchas palabras, tienes muchas ideas y puedes construir mundos”, dice Alex Grijelmo

Luis Aceituno

“Con las palabras pensamos, y ellas son los embriones de las ideas. Si tienes muchas palabras, tienes muchas ideas y puedes construir mundos”, dice Alex Grijelmo, autor de “El estilo del periodista”, el principal libro de referencia en casi todas las salas de redacción del ámbito hispano. Durante una reciente visita a Guatemala, Grijelmo platicó con elAcordeón y las opiniones de este apasionado defensor del lenguaje no podían faltar en este edición que –con motivo del III Congreso Internacional de la Lengua organizado por la RAE, que se celebró la semana pasada en la localidad argentina de Rosario– dedicamos al idioma castellano.

Autor del Libro de Estilo del diario El País, y de El Estilo del Periodista, Alex Grijelmo se ha convertido en un nombre de referencia obligada en las Escuelas de Comunicación y en las salas de redacción de los medios del ámbito hispánico.

Nacido en la localidad española de Burgos, escribió su primera noticia a los 16 años en un diario de su ciudad. En 1977 fue contratado por la agencia Europa Press y en 1983 ingresó a la redacción del diario español El País, en donde prácticamente hizo de todo, desde simple reportero hasta editor dominical y jefe de la sección deportiva. Durante su carrera ha publicado cientos de noticias, crónicas, reportajes, artículos y entrevistas.

Defensor apasionado del idioma español, al que le ha dedicado la totalidad de su producción bibliográfica, Grijelmo es actualmente presidente de la agencia de noticias EFE. La siguiente entrevista fue realizada durante una breve estancia en Guatemala para participar en la asamblea general de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que se llevó a cabo a finales de octubre pasado en La Antigua Guatemala.

¿De dónde proviene esa seducción por las palabras?

– Pues de que es la herramienta del periodista. Igual que un tenista cuida su raqueta y está todo el tiempo mirando las cuerdas para ver si están bien, así un periodista tiene que cuidar el lenguaje porque es la herramienta que emplea. Pero el lenguaje es también el instrumento de la inteligencia: todo lo que pensamos lo pensamos con palabras y según es de grande nuestro léxico, así puede ser de grande nuestro pensamiento.

Nietzsche dijo en alguna ocasión que el lenguaje periodístico era un lenguaje de cerdos. ¿Por qué crees que ha sido tan conflictiva la relación entre el lenguaje y el periodismo a través de los tiempos?

– Yo pienso que muchos periodistas sienten el lenguaje como algo molesto, como un mal necesario para ellos. Para mí es exactamente lo contrario, es el placer de trabajar con las palabras y de ser diestro en ese uso para comunicarme mejor con la gente y para seducir mejor al lector. Nos olvidamos a veces de que con el lenguaje se puede producir placer. La lectura es un placer cuando se lee un texto que está bien escrito. Es una lástima que muchos compañeros tengan una relación conflictiva con el lenguaje, que no lo aprecien en su valor, posiblemente porque en la actualidad estamos más en contacto con el lenguaje audiovisual.

¿Podemos decir que el predominio del lenguaje audiovisual ha sido fatal para el lenguaje escrito?

– Sí, está siendo perjudicial porque ya los niños no se educan con cuentos que les leen o que leen ellos mismos, sino que se educan con dibujos animados y eso les hace llegar a adultos con una menor gimnasia mental. La lectura es la gimnasia del pensamiento y al final se razona mejor cuantas más lecturas se hayan tenido. Cuanto más lees, más dominas el lenguaje, más palabras tienes, mejores ideas puedes construir, creas argumentos más razonables, y al final eres mejor persona, y, si eres periodista, mejor periodista, ¿no?

Más allá de la seducción por el lenguaje, cuando uno lee tus ensayos, se nota una fascinación por la palabra misma.

– Por la psicología que hay dentro de las palabras, por su valor y su fuerza. Yo no sé si aquí en Guatemala pasa, pero en España solemos decir: “Voy a pedir un crédito en el banco” y en el banco te “conceden” el crédito. Cuando en realidad vas a “comprar” el crédito y el banco te lo “vende”. Pero en el momento en que dices que vas a pedir un crédito ya estás en situación de inferioridad, y como estás en esa situación tienes que explicar cómo es tu vida familiar, tus posesiones, tu sueldo, etcétera. Pero si tu llegas a un banco diciendo: “Vengo a comprar un servicio”, te tratan de manera distinta. De hecho, las empresas no piden créditos, contratan créditos, porque se supone que están a un mismo nivel, pero un ciudadano llega a un banco y va a pedir. O sea, ese poder de las palabras que puede convertirnos en superiores o inferiores me interesa mucho.

¿Realmente hay un descuido por la palabra en el periodismo actual?

– Sí, por eso me he interesado mucho en llamar la atención sobre ese descuido. En la actualidad, por ejemplo, los periodistas decimos que el Ejército de Estados Unidos cometió abusos en las cárceles de Irak, en vez de torturas. ¿Por qué decimos abusos? Pues porque es una palabra que ya nos viene así y no la afrontamos con un espíritu crítico. Nosotros, como no hemos hecho esa gimnasia mental que supone la lectura y la gramática, somos fácilmente manipulables y acabamos diciendo que el Ejército cometió abusos y que los aviones hicieron incursiones en lugar de bombardeos y que hubo daños colaterales en vez de víctimas civiles. Toda esa palabrería que otros nos lanzan para que la asumamos como propia es muy peligrosa, porque adultera la realidad, y el periodista que no reflexiona sobre el lenguaje es muy fácil de engañar. Y así como hablamos del lenguaje de la guerra, podemos hablar del lenguaje económico. Cosas como el crecimiento cero, por ejemplo. ¿Cómo puede algo crecer cero? Si la economía experimenta un crecimiento cero, eso es que no ha crecido. Al final, el periodista que no es consciente de la diferencia entre un adjetivo y un sustantivo, es el que menos se da cuenta de esas manipulaciones.

Esto también nos lleva al conflicto entre lenguaje y corrección política.

– Viene a ser lo mismo, porque a veces la corrección política es una forma de no llamar las cosas por su nombre y los periodistas debemos ser educados y debemos procurar no ofender a nadie con el lenguaje, pero esto puede llevarnos a ocultar la realidad y ahí debemos trazar una frontera muy clara.

Al final es la tecnocracia entrando en el territorio de las ciencias humanas.

– En España, en una ley de educación, al recreo de los niños en la escuela le llamaban “segmento de ocio”. Pareciera ser que para la tecnocracia las cosas son más elegantes cuando más se complican. Los periodistas debemos huir de eso.
– Sí, no soy otra cosa que periodista, y es una formación sobre todo práctica, pero soy periodista nada más y nada menos.

Consejos de auto-corrección para periodistas


La mayoría de los periodistas necesita que alguien más les revise su borrador para ayudarlos a identificar cualquier error ortográfico o gramatical.
A medida que más periodistas escriben en blogs y publican de manera independiente, es fácil pasar por alto errores graves. A continuación se enlistan algunos consejos de periodistas sobre cómo reducir el número de estos errores embarazosos. Varios de estos consejos fueron presentados en el hilo de una conversación en LinkedIn, pero tres de ellos resaltaron en importancia:
Intenta engañar a tu cerebro – cambia el tamaño y el color de la letra, la tipografía y el fondo.
No te pierdas en la narrativa – lee el texto de abajo hacia arriba para con ello obligarte a pensar.
Imprime el texto y léelo en voz alta – para escuchar errores en la formulación de las frases.

Engaña a tu cerebro
Terry O’Connor, anteriormente un periodista de prensa escrita y en línea y ahora un periodista que trabaja por cuenta propia y como entrenador, cree que todo se trata de engañar al cerebro. Al respecto, Terry escribió:
“Dado que (normalmente) nosotros los periodistas colocamos nuestro trabajo a un lado durante un tiempo para después retomarlo y leerlo, nos perdemos de “la mirada del otro” la cual es esencial para identificar nuestros errores. Nuestros ojos pueden ver los errores, pero nuestro cerebro interpreta lo que ven los ojos como aquello que tenemos la intención de escribir.”
“Es por eso que debemos engañar al cerebro para presentar el material de una manera desconocida, obligándonos a ver la información de la manera que un extraño lo haría; aunque sea un poco. Si tienes el tiempo, imprime el artículo y vuélvelo a leer. Si no tienes el tiempo o el papel para hacerlo, cambia la resolución de pantalla, el ancho de la página, el color de la letra, el color de fondo o todo al mismo tiempo.”

Lee tu material fuera de contexto
Phil Harding, periodista, asesor de prensa y antiguo director de noticias para BBC World Service dijo que no conoce un método infalible, pero coincide con O’Connor al decir que se debe forzar al cerebro a ver el contenido de manera distinta.
“Déjalo reposar una noche, imprímelo, por supuesto, y si puedes, cambia la tipografía, lee los párrafos en orden inverso (parte del truco es no dejarse llevar por la narrativa) y sobre todo, lee el artículo lentamente en voz alta.”

Lee en voz alta
Nick Raistrick, director de capacitación para Media Training Station Community Interest Company, está de acuerdo con el punto que hace Phil Harding sobre leer el material en voz alta; pero también insiste en la importancia de pedirle a colegas que revisen tu borrador.
“Yo leo mi borrador en voz alta y con una tipografía enorme, con todo lo demás cerrado en la pantalla de mi ordenador… y aún así algunos detalles se me escapan. No puedo enviar mi trabajo para que otros lo revisen y eso me avergüenza porque son muy quisquilloso con el borrador otros,” dijo Raistrick. “Entonces, he tenido que desarrollar una comunidad informal de editores a quienes a veces les envío mis borradores… ¡siempre y cuando la relación sea recíproca! Sin embargo, esto siempre es práctico a medida que las fechas de entrega se acercan.

Ten cuidado con las frases que no tengan sentido
Bob Doran, un periodista veterano de la BBC y ahora un asesor y entrenador de medios, concuerda con ambas propuestas de leer en voz alta y de engañar al cerebro.
“Siempre recomiendo que leas tu historia en voz alta. A veces, un texto puede parecer correcto en la pantalla pero cuando lo lees en voz alta es cuando encuentras los errores absurdos.” “Yo recuerdo escuchar una noticia en la radio que comenzó: Un hombre falleció después de haber sido disparado fuera de un concierto de Madonna (o de otra cantante). El escritor quería decir que Madonna estaba dando un concierto. Pero cuando el texto fue leído en voz alta, sonaba como si ella hubiera dado el disparo.”
“Léelo en voz alta tú mismo y te darás cuenta. Esta estrategia es especialmente útil para guiones de radio y de televisión. Si las oraciones son difíciles de leer porque son demasiado largas o verbosas, te darás cuenta de que no sonarán bien en el aire.”

Este artículo primero fue publicado en el sitio del socio de IJNet, Media Helping Media (MHM), un web de entrenamiento que aporta recursos mediáticos gratuitos para periodistas que trabajan en países en transición, países en estado de post-conflicto y en áreas donde la libertad de expresión y la libertad de prensa están bajo riesgo. El artículo completo fue traducido a los seis idiomas de IJNet con la autorización de Media Helping Media.

Una alternativa urgente para los periodistas


S

Por Úrsula Velezmoro, correctora y lingüista.

Preocupados porque no encontramos una respuesta a nuestra duda lingüística, fastidiados porque el enlace del diccionario de la RAE no abre o porque no tiene recopilada esa palabra. ¿A quién o qué recurrimos? Optemos por una alternativa urgente…
La Fundación del Español Urgente (www.fundeu.es), más conocida como la Fundéu, contribuye con el buen uso de nuestro idioma en los medios de comunicación. Esta institución nos ofrece diversas herramientas para mejorar nuestra redacción. A continuación, algunos consejos para aprovechar esta página.
1. Ingresemos a www.fundeu.es. Ahí hallaremos los enlaces de Vademécum, Consultas, Recomendaciones, Noticias y artículos, Recursos, Sobre Fundéu, Club de detectores y Manual de español urgente.
2. Al entrar a VADEMÉCUM, tendremos suficiente material para disipar algunas de nuestras dudas.
3. En CONSULTAS, podemos observar todas las preguntas que han sido resueltas por el equipo de la Fundéu.
4. Cuando entramos a RECOMENDACIONES, tenemos acceso a todos los consejos lingüísticos que, diariamente, la Fundéu publica en su página web.
5. En NOTICIAS Y ARTÍCULOS, podemos hallar notas periodísticas que guardan relación con la lengua.
6. En RECURSOS, encontramos la revista de la Fundéu Donde dice…, que aunque ya no se publica desde mediados de 2010, sin duda alguna, nos servirá como material de consulta. Además, accedemos a la Biblioteca, espacio que nos ofrece un listado de libros vinculados al lenguaje. Por último, observamos Enlaces de interés, relación de páginas web que están vinculadas al estudio de la lengua.
7.  Luego ubicamos el enlace SOBRE FUNDÉU, espacio que ofrece información de la institución, y el CLUB DE DETECTORES, mediante el cual –previa inscripción– realizamos nuestras propias recomendaciones.
8.  En MANUAL DE ESPAÑOL URGENTE, hallaremos algunas secciones interesantes para descargar.

9. En la parte inferior derecha, ubicamos el MANUAL DE ESTILO PARA NUEVOS MEDIOS, al dar un clic en visitar, tendremos acceso a Contenido, donde se nos ofrece una considerable información para mejorar nuestra redacción. En Contribuye, la Fundéu incentiva a sus lectores a que le proporcionen material para publicar en su página web. En el Diccionario de dudas urgente (DUD), encontraremos la solución a más de cuatro mil dudas. Y, finalmente, en Herramientas, se nos brinda un listado de páginas que ayudan a resolver dudas.
10. También, en la parte inferior derecha, ubicamos el enlace ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, presionamos descargar y tendremos acceso a las Novedades de la Ortografía de la lengua española, documento que nos proporciona conceptos y ejemplos sobre los últimos cambios en nuestro idioma.

11. En la parte inferior izquierda, al ingresar a SUSCRIBIRSE A RECOMENDACIONES, accedemos a todas las sugerencias que la Fundéu realiza.
12. También en la parte inferior izquierda, en ENVÍENOS SU CONSULTA, podemos trasladar nuestra inquietud al equipo de la Fundéu.
No olvidemos que solo las recomendaciones que se adaptan a nuestra comunidad lingüística son las que tenemos que emplear; sin embargo, debemos reconocer que la Fundéu se ha convertido en una herramienta importante a la hora de dar solución a una duda.

domingo, 15 de enero de 2012

Ejercicios de repaso y de sustitución de subordinadas

Descarga el ejercicio de la semana haciendo clic en el título de esta entrada.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Feliz navidad


"Feliz navidad y próspero año nuevo" es una frase que siempre se repite para estas fiestas. Pero, ¿cómo expresan las diferentes culturas esta tan popular frase?
A continuación, se encuantra un listado de la misma frase en diferentes idiomas.

Afrikaner "Geseende Kerfees en 'n gelukkige nuwe jaar"
La lengua nacional del pueblo afrikáner es el afrikáans, idioma criollo derivado del neerlandés, que comenzó a forjarse a finales del siglo XVII, pero cuya estandarización y oficialización no llegó hasta el siglo XX.

Alemán "Froehliche Weihnachten und ein gluckliches Neues Jahr"

Arabe "I'D Mubarak ous Sana Saida"

Armenio "Shenoraavor Nor Dari yev Pari Gaghand"

Bable (asturiano) "Feliz ñavida y provechosu añu nuevu"

Bengalí "Shuvo Baro Din"

Brasileño "Boas Festas e Feliz Ano Novo"

Breetón "Nedeleg laouen na bloav ezh mat"
El bretón es una lengua céltica insular de la rama britónica, al igual que el galés, con el cual está muy relacionada.

Búlgaro "Vasel Koleda; Tchesti nova godina"

Cantonés "Seng Dan Fai Lok, Sang Nian Fai Lok"
El idioma o dialecto cantonés o yuè (chino simplificado: 粵语, chino tradicional: 粤語, pinyin: yuèyǔ) es uno de los principales idiomas/dialectos chinos.

Catalán "Bon nadal i feliç any nou!"

Checo "Prejeme Vam Vesele Vanoce a stastny Novy Rok"

Coreano "Sung Tan Chuk Ha"

Corso "Pace e salute"
El corso es un conjunto de dialectos toscanos divididos en dos grupos dialécticos principales: el cismontano y el oltramontano. Se habla en Córcega e igualmente al norte de Cerdeña.

Croata "Sretan Bozic"

Danés "Glaedelig Jul"
El danés (dansk) es una lengua escandinava, correspondiente a un sub-grupo de las lenguas germánicas, a su vez, de la familia del Indoeuropeo. Es hablado por cerca de seis millones de personas, y es el idioma oficial del Reino de Dinamarca, Groenlandia y de las Islas Feroe.

Egipcio "Colo sana wintom tiebeen"

Esquimal "Jutdlime pivdluarit ukiortame pivdluaritlo"

Eslovaco "Vesele Vianoce. A stastlivy Novy Rok"

Esloveno "Vesele bozicne praznike in srecno novo leto"

Español "Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo"

Esperanto "Gajan Kristnaskon"
El esperanto es una lengua auxiliar artificial creada por el médico polaco L. L. Zamenhof en 1887 como resultado de una década de trabajo, con la esperanza de que se convirtiera en la lengua universal.

Estoniano "Rõõmsaid Jõulupühi"
Estonia, oficialmente República de Estonia (en estonio Eesti Vabariik), es una república báltica situada en el noreste de Europa.

Euskera "Zorionak eta Urte Berri On"
En la actualidad unas 850.000 personas lo hablan, a lo que hay que añadir otras 515.000 que lo entienden pero lo hablan con dificultad (bilingües pasivos), en algunos territorios del norte de España (Comunidad autónoma del País Vasco, Comunidad Foral de Navarra) y extremo suroeste francés (País Vasco Francés, en el departamento de Pirineos Atlánticos).

Farsi "Cristmas-e-shoma mobarak bashad"
El nombre de este idioma en español es persa. La ISO, la Academia de la Lengua y la Literatura Persa, y otras muchas fuentes denominan a la lengua "persa". La palabra "fārsí" es la actual designación del idioma tanto en persa como en árabe, y fue originalmente la forma arábiga para expresar "pārsī", el antiguo nombre del idioma, debido a la carencia del fonema /p/ en árabe estándar.

Finlandés "Hyvää Joulua or Hauskaa Joulua"

Flamenco "Zalig Kerstfeest en Gelukkig nieuw jaar"
Flamenco es el nombre que se le da al idioma neerlandés hablado en Flandes.
El idioma neerlandés era hablado originalmente en la zona de la desembocadura de los ríos Rin, Escalda y Mosa que aproximadamente cubría los actuales Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Norte de Francia) y una pequeña parte del Oeste de Alemania.

Francés "Joyeux Noël et Bonne Année"

Gaélico "Nollaig chridheil agus Bliadhna mhath ur"
El gaélico escocés (Gàidhlig) es un miembro de las lenguas goidélicas de las lenguas celtas, que llegó a Escocia alrededor del siglo V, cuando los escotos de etnia celta y provenientes del norte de Irlanda se asentaron en la costa occidental, llevando una variedad del gaélico que sustituyó a la antigua lengua de los pictos hablada en la zona hasta entonces.

Galés "Nadolig LLawen a Blwyddyn Newydd Dda"
El galés (Cymraeg) es un idioma perteneciente al grupo britónico de la familia de lenguas celtas. Es hablado en el País de Gales, en el Reino Unido. donde aproximadamente 600.000 personas (el 20% de la población de Gales) lo utilizan como su lengua principal, especialmente en la zona norte del país.

Gallego "Bon Nadal e Ano Novo"

Griego "Kala Christougenna Kieftihismenos O Kenourios Chronos"

Hawaiano "Mele Kalikimaka"

Hebreo "Mo'adim Lesimkha. Shana Tova"

Holandés "Vrolijk Kerstfeest en een Gelukkig Nieuwjaar"

Húngaro "Kellemes Karacsonyiunnepeket & Boldog Új Évet"

Indonesio "Selamat Hari Natal"

Inglés "Merry Christmas and Happy New Year"

Iraquí "Idah Saidan Wa Sanah Jadidah"

Irlandes "Nollaig Shona Dhuit"

Islandés "Gledileg Jol og Farsaelt Komandi ar"

Italiano "Buon Natale e Felice Anno Nuovo"

Japonés "Shinnen omedeto. Kurisumasu Omedeto"

Latín "Natale hilare et Annum Nuovo!"

Letón "Prieci'gus Ziemsve'tkus un Laimi'gu Jauno Gadu"

Lituano "Linksmu Kaledu"

Macedonio "Streken Bozhik"

Malayo "Selamat Hari Natal"

Maltés "Nixtieklek Milied tajjeb u is-sena t-tabja"

Mandarín "Kung His Hsin Nien bing Chu Shen Tan"

Maorí "Meri Kirihimete"
El māori (o maorí) es un lenguaje hablado por los nativos de Nueva Zelanda.

Mongolés "Zul saryn bolon shine ony mend devshuulye"

Noruego "God Jul og Godt Nyttår"

Occitano "Polit nadal e bona annada"
El occitano o lengua de oc (occitan, lenga d'òc) es una lengua romance de Europa. Es hablada por entre dos y diez millones de personas en el sur de la actual Francia (al sur del río Loira), así como en Italia en los Valles Occitanos de los Alpes del Piamonte y el valle de Arán (en el noroeste de Cataluña, España, donde tiene carácter de lengua oficial)

Papúa Nueva Guinea "Bikpela hamamas blong dispela Krismas na Nupela yia i go long yu"

Polaco "Wesolych Swiat Bozego Narodzenia"

Portugués "Boas Festas e um feliz Ano Novo"

Rapa-nui "Mata-Ki-Te-Rangi. Te-Pito-O-Te-Henua"

Rumano "Sarbatori vesele"

Ruso "Pozdrevlyayu s prazdnikom Rozhdestva is Novim Godom"

Serbio "Hristos se rodi"

Serbo-croata "Sretam Bozic. Vesela Nova Godina"

Somalí "ciid wanaagsan iyo sanad cusub oo fiican"

Sudanés "Wilujeng Natal Sareng Warsa Enggal"
Idioma da la República del Sudán.

Sueco "God Jul och Gott Nytt År"

Swahili "ºKrismas Njema Na Heri Za Mwaka Mpyaº"
El suajili, swahili, suajelí o kiswahili es una lengua africana hablada sobre todo en Tanzania y Kenia, y en zonas limítrofes de Uganda, Mozambique, República Democrática del Congo, Ruanda, Burundi y Somalia.

Tailandés "Suksan Wan Christmas lae Sawadee Pee Mai"

Tamil "Nathar Puthu Varuda Valthukkal"
El tamil es una lengua drávida que se habla principalmente en el estado indio de Tamil Nadu y en el noreste de Sri Lanka. Es la lengua dravídica con el segundo mayor número de hablantes después del telegu, y es la de mayor desarrollo literario. Actualmente, se calcula en torno a los 50 millones de hablantes.

Turco "Noeliniz Ve Yeni Yiliniz Kutlu Olsun"

Ucraniano "Veseloho Vam Rizdva i Shchastlyvoho Novoho Roku!"

Vietnamita "Chuc Mung Giang Sinh"

Zulú "Sinifesela Ukhisimusi Omuhle Nonyaka Omusha Onempumelelo"
Zulú, también conocido como isiZulu, es un idioma del pueblo zulú con unos 9 millones de hablantes, la gran mayoría de los cuales (más del 95%) vive en Sudáfrica. El zulu es el idioma más hablado de Sudáfrica y uno de los 11 idiomas oficiales del país después del fin del Apartheid.

Esto es todo.

...y como nunca está de más ¡FELIZ NAVIDAD!

viernes, 21 de octubre de 2011

Principales novedades de la última edición de la Ortografía de la lengua española (2010)

  1. Exclusión de los dígrafos ch y ll del abecedario

    Se excluyen definitivamente del abecedario los signos ch y ll, ya que, en realidad, no son letras, sino dígrafos, esto es, conjuntos de dos letras o grafemas que representan un solo fonema. El abecedario del español queda así reducido a las veintisiete letras siguientes: a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.

    El español se asimila con ello al resto de las lenguas de escritura alfabética, en las que solo se consideran letras del abecedario los signos simples, aunque en todas ellas existen combinaciones de grafemas para representar algunos de sus fonemas.

    La eliminación de los dígrafos ch y ll del inventario de letras del abecedario no supone, en modo alguno, que desaparezcan del sistema gráfico del español. Estos signos dobles seguirán utilizándose como hasta ahora en la escritura de las palabras españolas: el dígrafo ch en representación del fonema /ch/ (chico [chíko]) y el dígrafo ll en representación del fonema /ll/ o, para hablantes yeístas, del fonema /y/ (calle [kálle, káye]). La novedad consiste, simplemente, en que dejan de contarse entre las letras del abecedario.

    Al tratarse de combinaciones de dos letras, las palabras que comienzan por estos dígrafos o que los contienen no se alfabetizan aparte, sino en los lugares que les corresponden dentro de la c y de la l, respectivamente. La decisión de adoptar el orden alfabético latino universal se tomó en el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, celebrado en 1994, y viene aplicándose desde entonces en todas las obras académicas.

  2. Propuesta de un solo nombre para cada una de las letras del abecedario

    Algunas de las letras tienen varios nombres con tradición y vigencia en diferentes zonas del ámbito hispánico. La nueva edición de la ortografía, sin ánimo de interferir en la libertad de cada hablante o país de seguir utilizando el nombre al que esté habituado, pretende promover hacia el futuro un proceso de convergencia en la manera de referirse a las letras del abecedario, razón por la que recomienda, para cada una de ellas, una denominación única común. El nombre común recomendado es el que aparece en la relación siguiente debajo de cada letra.

    a, A b, B c, C d, D e, E f, F g, G h, H i, I
    a be ce de e efe ge hache i
    j, J k, K l, L m, M n, N ñ, Ñ o, O p, P q, Q
    jota ka ele eme ene eñe o pe cu
    r, R s, S t, T u, U v, V w, W x, X y, Y z, Z
    erre ese te u uve uve doble equis ye zeta

    La recomendación de utilizar un solo nombre para cada letra no implica, en modo alguno, que se consideren incorrectas las variantes denominativas con vigencia en el uso que presentan algunas de ellas, y que a continuación se comentan:

    • La letra v tiene dos nombres: uve y ve. El nombre uve es el único empleado en España, pero también es conocido y usado en buena parte de América, donde, no obstante, está más extendido el nombre ve. Los hispanohablantes que utilizan el nombre ve suelen acompañarlo de los adjetivos corta, chica, chiquita, pequeña o baja, para poder distinguir en la lengua oral el nombre de esta letra del de la letra b (be), que se pronuncia exactamente igual. El hecho de que el nombre uve se distinga sin necesidad de añadidos del nombre de la letra b justifica su elección como la denominación recomendada para la v en todo el ámbito hispánico.
    • La letra b se denomina simplemente be entre aquellos hispanohablantes que utilizan el nombre uve para la letra v. En cambio, quienes llaman ve (corta, chica, chiquita, pequeña o baja) a la v utilizan habitualmente para la b las denominaciones complejas be larga, be grande o be alta, añadiendo en cada caso el adjetivo opuesto al que emplean para referirse a la v.
    • La letra w presenta también varios nombres: uve doble, ve doble, doble uve, doble ve y doble u (este último, calco del inglés double u). Se da preferencia a la denominación uve doble por ser uve el nombre común recomendado para la letra v y ser más natural en español la colocación pospuesta de los adjetivos.
    • La letra y se denomina i griega o ye. El nombre i griega, heredado del latino, es la denominación tradicional y más extendida de esta letra, y refleja su origen y su empleo inicial en préstamos del griego. El nombre ye se creó en la segunda mitad del siglo xix por aplicación del patrón denominativo que siguen la mayoría de las consonantes, que consiste en añadir la vocal e a la letra correspondiente (be, ce, de, etc.). La elección de ye como nombre recomendado para esta letra se justifica por su simplicidad, ya que se diferencia, sin necesidad de especificadores, del nombre de la letra i.
    • La letra i, cuyo nombre es i, recibe también la denominación de i latina para distinguirla de la letra y cuando para esta última se emplea la denominación tradicional de i griega.

    A diferencia de las variantes denominativas que se acaban de exponer, todas ellas válidas, no se consideran hoy aceptables los nombres alternativos que han recibido algunas otras letras en el pasado; así, se aconseja desechar definitivamente el nombre ere para la r, así como las formas ceta, ceda y zeda para la z. Los únicos nombres válidos hoy para estas letras son, respectivamente, erre y zeta.

  3. Sustitución, por grafías propias del español, de la q etimológica con valor fónico independiente en aquellos extranjerismos y latinismos plenamente adaptados al español (quorum > cuórum)

    En el sistema ortográfico del español, la letra q solo tiene uso como elemento integrante del dígrafo qu para representar el fonema /k/ ante las vocales e, i (queso [késo], quién [kién]). Este mismo fonema se representa, en el resto de las posiciones, con la letra c (canguro [kangúro], corto [kórto], cuenta [kuénta], acné [akné], tictac [tikták]), aunque en préstamos de otras lenguas también puede aparecer representado por la letra k en cualquier posición (karaoke [karaóke], kilo [kílo], koala [koála], kurdo [kúrdo], búnker [búnker], anorak [anorák]).

    Es, por lo tanto, ajeno a la ortografía del español el empleo de la letra q como grafema independiente, con valor fónico autónomo. Por ello, los préstamos de otras lenguas, sean latinismos o extranjerismos, cuya grafía etimológica incluya una q que por sí sola represente el fonema /k/, si se adaptan al español, deben sustituir esa q por las grafías propias de la ortografía española para representar dicho fonema. En aplicación de esta norma, voces inglesas como quark o quasar, o latinas como quorum o exequatur, deben escribirse en español cuark, cuásar, cuórum y execuátur. En caso de mantener las grafías etimológicas con q, estas voces han de considerarse extranjerismos o latinismos crudos (no adaptados) y escribirse, por ello, en cursiva y sin tilde.

    Aunque en el ámbito de los nombres propios (antropónimos y topónimos) es frecuente el uso de grafías originarias no adaptadas o —si los nombres provienen de lenguas que emplean otro alfabeto u otro sistema de escritura, como el árabe, el hebreo o el chino— de transliteraciones de las grafías originarias al alfabeto latino, sin adaptaciones ulteriores, en el caso de los topónimos mayores, como son los nombres de países, es conveniente usar grafías plenamente adaptadas a la ortografía del español. Por ello, aplicando la misma norma que para los nombres comunes, se recomienda emplear con preferencia las grafías Catar e Irak para los nombres de esos dos países árabes, mejor que Qatar e Iraq, transcripciones de los originales árabes que presentan un uso de la q ajeno al sistema ortográfico del español.

  4. Eliminación de la tilde en palabras con diptongos o triptongos ortográficos: guion, truhan, fie, liais, etc.

    Para poder aplicar con propiedad las reglas de acentuación gráfica del español es necesario determinar previamente la división de las palabras en sílabas. Y para dividir silábicamente las palabras que contienen secuencias de vocales es preciso saber si dichas vocales se articulan dentro de la misma sílaba, como diptongos o triptongos (vais, o.pioi.de), o en sílabas distintas, como hiatos (lí.ne.a, ta.o.ís.ta).

    Al no existir uniformidad entre los hispanohablantes en la manera de articular muchas secuencias vocálicas, ya que a menudo, incluso tratándose de las mismas palabras, unos hablantes pronuncian las vocales contiguas dentro de la misma sílaba y otros en sílabas distintas, la ortografía académica estableció ya en 1999 una serie de convenciones para fijar qué combinaciones vocálicas deben considerarse siempre diptongos o triptongos y cuáles siempre hiatos a la hora de aplicar las reglas de acentuación gráfica, con el fin de garantizar la unidad en la representación escrita de las voces que contienen este tipo de secuencias.

    De acuerdo con dichas convenciones, y con independencia de cuál sea su articulación real en palabras concretas, se consideran siempre diptongos a efectos ortográficos las combinaciones siguientes:

    1. Vocal abierta (/a/, /e/, /o/) seguida o precedida de vocal cerrada átona (/i/, /u/): estabais, confiar, diario, afeitar, viento, pie, doy, guion, aunar, acuario, actuado, reunir, sueño, estadounidense, antiguo.

    2. Dos vocales cerradas distintas (/i/, /u/): triunfo, incluido, diurno, huir, viuda, ruido.

    Del mismo modo, se consideran siempre triptongos a efectos ortográficos las secuencias constituidas por una vocal abierta entre dos vocales cerradas átonas: confiáis, actuáis, puntuéis, guau.

    Como consecuencia de la aplicación de estas convenciones, un grupo limitado de palabras que tradicionalmente se habían escrito con tilde por resultar bisílabas (además de ser agudas terminadas en -n, -s o vocal) en la pronunciación de buena parte de los hispanohablantes —los que articulan con hiato las combinaciones vocálicas que contienen— pasan a considerarse monosílabas a efectos de acentuación gráfica, conforme a su pronunciación real por otra gran parte de los hispanohablantes —los que articulan esas mismas combinaciones como diptongos o triptongos—, y a escribirse, por ello, sin tilde, ya que los monosílabos no se acentúan gráficamente, salvo los que llevan tilde diacrítica.

    Las palabras afectadas por este cambio son formas verbales como crie, crio, criais, crieis y las de voseo crias, cria (de criar); fie, fio, fiais, fieis y las de voseo fias, fia (de fiar); flui, fluis (de fluir); frio, friais (de freír); frui, fruis (de fruir); guie, guio, guiais, guieis y las de voseo guias, guia (de guiar); hui, huis (de huir); lie, lio, liais, lieis y las de voseo lias, lia (de liar); pie, pio, piais, pieis y las de voseo pias, pia (de piar); rio, riais (de reír); sustantivos como guion, ion, muon, pion, prion, ruan y truhan; y ciertos nombres propios, como Ruan y Sion.

    Aunque la ortografía de 1999, donde se establecieron las citadas convenciones, prescribía ya la escritura sin tilde de estas palabras, admitía que los hablantes que las pronunciasen como bisílabas pudiesen seguir acentuándolas gráficamente. En cambio, a partir de la edición de 2010 se suprime dicha opción, que quiebra el principio de unidad ortográfica, de modo que las palabras que pasan a considerarse monosílabas por contener este tipo de diptongos o triptongos ortográficos deben escribirse ahora obligatoriamente sin tilde.

    Esta convención es solo ortográfica, por lo que no implica, en modo alguno, que los hablantes deban cambiar la manera en que pronuncian naturalmente estas voces, sea con hiato o con diptongo.

  5. Eliminación de la tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad

    La palabra solo, tanto cuando es adverbio y equivale a solamente (Solo llevaba un par de monedas en el bolsillo) como cuando es adjetivo (No me gusta estar solo), así como los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, funcionen como pronombres (Este es tonto; Quiero aquella) o como determinantes (aquellos tipos, la chica esa), no deben llevar tilde según las reglas generales de acentuación, bien por tratarse de palabras llanas terminadas en vocal o en -s, bien, en el caso de aquel, por ser aguda y acabar en consonante distinta de n o s.

    Aun así, las reglas ortográficas anteriores prescribían el uso de tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos para distinguirlos, respectivamente, del adjetivo solo y de los determinantes demostrativos, cuando en un mismo enunciado eran posibles ambas interpretaciones y podían producirse casos de ambigüedad, como en los ejemplos siguientes: Trabaja sólo los domingos [= ‘trabaja solamente los domingos’], para evitar su confusión con Trabaja solo los domingos [= ‘trabaja sin compañía los domingos’]; o ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración), frente a ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso y aquellos acompaña al sustantivo libros).

    Sin embargo, ese empleo tradicional de la tilde en el adverbio solo y los pronombres demostrativos no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas o acentuadas a palabras átonas o inacentuadas formalmente idénticas, ya que tanto solo como los demostrativos son siempre palabras tónicas en cualquiera de sus funciones. Por eso, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en estas formas incluso en casos de ambigüedad. La recomendación general es, pues, no tildar nunca estas palabras.

    Las posibles ambigüedades pueden resolverse casi siempre por el propio contexto comunicativo (lingüístico o extralingüístico), en función del cual solo suele ser admisible una de las dos opciones interpretativas. Los casos reales en los que se produce una ambigüedad que el contexto comunicativo no es capaz de despejar son raros y rebuscados, y siempre pueden evitarse por otros medios, como el empleo de sinónimos (solamente o únicamente, en el caso del adverbio solo), una puntuación adecuada, la inclusión de algún elemento que impida el doble sentido o un cambio en el orden de palabras que fuerce una única interpretación.

  6. Supresión de la tilde diacrítica en la conjunción disyuntiva o escrita entre cifras

    Hasta ahora se venía recomendando escribir con tilde la conjunción disyuntiva o cuando aparecía entre dos cifras, a fin de evitar que pudiera confundirse con el cero. Este uso de la tilde diacrítica no está justificado desde el punto de vista prosódico, puesto que la conjunción o es átona (se pronuncia sin acento) y tampoco se justifica desde el punto de vista gráfico, ya que tanto en la escritura mecánica como en la manual los espacios en blanco a ambos lados de la conjunción y su diferente forma y menor altura que el cero evitan suficientemente que ambos signos puedan confundirse (1 o 2, frente a 102). Por lo tanto, a partir de este momento, la conjunción o se escribirá siempre sin tilde, como corresponde a su condición de palabra monosílaba átona, con independencia de que aparezca entre palabras, cifras o signos: ¿Quieres té o café?; Terminaré dentro de 3 o 4 días; Escriba los signos + o – en la casilla correspondiente.

  7. Normas sobre la escritura de los prefijos (incluido ex-, que ahora recibe el mismo tratamiento ortográfico que los demás prefijos: exmarido, ex primer ministro)

    Por primera vez se ofrecen en la ortografía académica normas explícitas sobre la escritura de las voces o expresiones prefijadas.

    Los prefijos son elementos afijos, carentes de autonomía, que se anteponen a una base léxica (una palabra o, a veces, una expresión pluriverbal) a la que aportan diversos valores semánticos. Se resumen a continuación las normas que deben seguirse para la correcta escritura de los prefijos en español:

    1. Se escriben siempre soldados a la base a la que afectan cuando esta es univerbal, es decir, cuando está constituida por una sola palabra: antiadherente, antirrobo, antitabaco, cuasiautomático, cuasidelito, exalcohólico, exjefe, exministro, exnovio, expresidente, posmoderno, posventa, precontrato, prepago, proamnistía, probritánico, provida, superaburrido, superbién, supermodelo, vicealcalde, vicesecretario, etc. En este caso, no se consideran correctas las grafías en las que el prefijo aparece unido con guion a la palabra base (Marca de incorrección.anti-mafia, Marca de incorrección.anti-cancerígeno) o separado de ella por un espacio en blanco (Marca de incorrección.anti mafia, Marca de incorrección.anti cancerígeno). Si se forma una palabra anteponiendo a la base varios prefijos, estos deben escribirse igualmente soldados, sin guion intermedio: antiposmodernista, requetesuperguapo.

    2. Se unen con guion a la palabra base cuando esta comienza por mayúscula, de ahí que se emplee este signo de enlace cuando el prefijo se antepone a una sigla o a un nombre propio univerbal: anti-ALCA, mini-USB, pos-Gorbachov, pro-Obama. El guion sirve en estos casos para evitar la anomalía que supone, en nuestro sistema ortográfico, que aparezca una minúscula seguida de una mayúscula en posición interior de palabra. También es necesario emplear el guion cuando la base es un número, con el fin de separar la secuencia de letras de la de cifras: sub-21, super-8.

    3. Se escriben necesariamente separados de la base a la que afectan cuando esta es pluriverbal, es decir, cuando está constituida por varias palabras. Hay determinados prefijos, como ex-, anti- o pro-, que son especialmente proclives, por su significado, a unirse a bases de este tipo, ya se trate de locuciones o de grupos sintácticos, característica por la cual la gramática ha acuñado para ellos la denominación de prefijos separables: ex relaciones públicas, anti pena de muerte, pro derechos humanos. Esta misma circunstancia puede darse también con otros prefijos: pre Segunda Guerra Mundial, super en forma, vice primer ministro.

    Así pues, un mismo prefijo se escribirá soldado a la base, unido a ella con guion o completamente separado en función de los factores arriba indicados: antimafia, anti-OTAN, anti ácido láctico; provida, pro-OLP, pro derechos humanos; supercansado, super-8, super en forma, etc.

    Las normas aquí expuestas rigen para todos los prefijos, incluido ex-. Para este prefijo se venía prescribiendo hasta ahora la escritura separada —con independencia de la naturaleza simple o compleja de su base— cuando, con el sentido de ‘que fue y ya no es’, se antepone a sustantivos que denotan ocupaciones, cargos, relaciones o parentescos alterables y otro tipo de situaciones circunstanciales de las personas. A partir de esta edición de la ortografía, ex- debe someterse a las normas generales que rigen para la escritura de todos los prefijos y, por tanto, se escribirá unido a la base si esta es univerbal (exjugador, exnovio, expresidente, etc.), aunque la palabra prefijada pueda llevar un complemento o adjetivo especificativo detrás: exjugador del Real Madrid, exnovio de mi hermana, expresidente brasileño, etc.; y se escribirá separado de la base si esta es pluriverbal: ex cabeza rapada, ex número uno, ex teniente de alcalde, ex primera dama, etc.

  8. Equiparación en el tratamiento ortográfico de extranjerismos y latinismos, incluidas las locuciones

    En la nueva ortografía se da cuenta de las normas que deben seguirse cuando se emplean en textos españoles palabras o expresiones pertenecientes a otras lenguas, siendo la principal novedad en este sentido la equiparación en el tratamiento ortográfico de todos los préstamos (voces o expresiones de otras lenguas que se incorporan al caudal léxico del español), con independencia de que procedan de lenguas vivas extranjeras (extranjerismos) o se trate de voces o expresiones latinas (latinismos).

    De acuerdo con estas normas, los extranjerismos y latinismos crudos o no adaptados —aquellos que se utilizan con su grafía y pronunciación originarias y presentan rasgos gráfico-fonológicos ajenos a la ortografía del español— deben escribirse en los textos españoles con algún tipo de marca gráfica que indique su carácter foráneo, preferentemente en letra cursiva, o bien entre comillas. En cambio, los extranjerismos y latinismos adaptados —aquellos que no presentan problemas de adecuación a la ortografía española o que han modificado su grafía o su pronunciación originarias para adecuarse a las convenciones gráfico-fonológicas de nuestra lengua— se escriben sin ningún tipo de resalte y se someten a las reglas de acentuación gráfica del español:

    Me encanta el ballet clásico / Me encanta el balé clásico.
    Juego al paddle todos los domingos / Juego al pádel todos los domingos
    La reunión se suspendió por falta de quorum / La reunión se suspendió por falta de cuórum.

    Así pues, según la nueva ortografía, y tal como ilustra el último ejemplo, los préstamos del latín solo se escribirán en letra redonda y con sometimiento a las reglas de acentuación gráfica del español cuando estén completamente adaptados a nuestro sistema ortográfico, al igual que se hace con los préstamos de otros idiomas.

    Por su parte, las locuciones o dichos en otras lenguas que se utilicen en textos españoles deben escribirse igualmente en cursiva —o, en su defecto, entre comillas— para señalar su carácter foráneo, su consideración de incrustaciones de otros idiomas en nuestra lengua:

    La historia tuvo un happy end de película.
    Su bien ganada fama de femme fatale le abría todas las puertas.
    La tensión fue in crescendo hasta que, finalmente, estalló el conflicto.

    Según se establece en la nueva edición de la ortografía, las locuciones latinas (expresiones pluriverbales fijas en latín que se utilizan en todas las lenguas de cultura occidentales, incluido el español, con un sentido más o menos cercano al significado literal latino) deben recibir el mismo tratamiento ortográfico que las provenientes de cualquier otra lengua. Por lo tanto, deben escribirse, de acuerdo con su carácter de expresiones foráneas, en cursiva (o entre comillas) y sin acentos gráficos, ya que estos no existen en la escritura latina:

    Así fue, grosso modo, como acabó aquel asunto.
    Se casó in articulo mortis con su novia de toda la vida.
    Renunció motu proprio a todos sus privilegios.
    Decidieron aplazar sine die las negociaciones.
    El examen post mortem reveló indicios de envenenamiento.
    Las grandes potencias eran partidarias de mantener el statu quo.

    Nota: Las próximas ediciones del diccionario académico (DRAE) y el Diccionario panhispánico de dudas (DPD) reflejarán todas estas novedades.

Principales novedades de la última edición de la Ortografía de la lengua española (2010)

1. Exclusión de los dígrafos ch y ll del abecedario
  1. Se excluyen definitivamente del abecedario los signos ch y ll, ya que, en realidad, no son letras, sino dígrafos, esto es, conjuntos de dos letras o grafemas que representan un solo fonema. El abecedario del español queda así reducido a las veintisiete letras siguientes: a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.

    El español se asimila con ello al resto de las lenguas de escritura alfabética, en las que solo se consideran letras del abecedario los signos simples, aunque en todas ellas existen combinaciones de grafemas para representar algunos de sus fonemas.

    La eliminación de los dígrafos ch y ll del inventario de letras del abecedario no supone, en modo alguno, que desaparezcan del sistema gráfico del español. Estos signos dobles seguirán utilizándose como hasta ahora en la escritura de las palabras españolas: el dígrafo ch en representación del fonema /ch/ (chico [chíko]) y el dígrafo ll en representación del fonema /ll/ o, para hablantes yeístas, del fonema /y/ (calle [kálle, káye]). La novedad consiste, simplemente, en que dejan de contarse entre las letras del abecedario.

    Al tratarse de combinaciones de dos letras, las palabras que comienzan por estos dígrafos o que los contienen no se alfabetizan aparte, sino en los lugares que les corresponden dentro de la c y de la l, respectivamente. La decisión de adoptar el orden alfabético latino universal se tomó en el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, celebrado en 1994, y viene aplicándose desde entonces en todas las obras académicas.

  2. Propuesta de un solo nombre para cada una de las letras del abecedario

    Algunas de las letras tienen varios nombres con tradición y vigencia en diferentes zonas del ámbito hispánico. La nueva edición de la ortografía, sin ánimo de interferir en la libertad de cada hablante o país de seguir utilizando el nombre al que esté habituado, pretende promover hacia el futuro un proceso de convergencia en la manera de referirse a las letras del abecedario, razón por la que recomienda, para cada una de ellas, una denominación única común. El nombre común recomendado es el que aparece en la relación siguiente debajo de cada letra.

    a, A b, B c, C d, D e, E f, F g, G h, H i, I
    a be ce de e efe ge hache i
    j, J k, K l, L m, M n, N ñ, Ñ o, O p, P q, Q
    jota ka ele eme ene eñe o pe cu
    r, R s, S t, T u, U v, V w, W x, X y, Y z, Z
    erre ese te u uve uve doble equis ye zeta

    La recomendación de utilizar un solo nombre para cada letra no implica, en modo alguno, que se consideren incorrectas las variantes denominativas con vigencia en el uso que presentan algunas de ellas, y que a continuación se comentan:

    • La letra v tiene dos nombres: uve y ve. El nombre uve es el único empleado en España, pero también es conocido y usado en buena parte de América, donde, no obstante, está más extendido el nombre ve. Los hispanohablantes que utilizan el nombre ve suelen acompañarlo de los adjetivos corta, chica, chiquita, pequeña o baja, para poder distinguir en la lengua oral el nombre de esta letra del de la letra b (be), que se pronuncia exactamente igual. El hecho de que el nombre uve se distinga sin necesidad de añadidos del nombre de la letra b justifica su elección como la denominación recomendada para la v en todo el ámbito hispánico.
    • La letra b se denomina simplemente be entre aquellos hispanohablantes que utilizan el nombre uve para la letra v. En cambio, quienes llaman ve (corta, chica, chiquita, pequeña o baja) a la v utilizan habitualmente para la b las denominaciones complejas be larga, be grande o be alta, añadiendo en cada caso el adjetivo opuesto al que emplean para referirse a la v.
    • La letra w presenta también varios nombres: uve doble, ve doble, doble uve, doble ve y doble u (este último, calco del inglés double u). Se da preferencia a la denominación uve doble por ser uve el nombre común recomendado para la letra v y ser más natural en español la colocación pospuesta de los adjetivos.
    • La letra y se denomina i griega o ye. El nombre i griega, heredado del latino, es la denominación tradicional y más extendida de esta letra, y refleja su origen y su empleo inicial en préstamos del griego. El nombre ye se creó en la segunda mitad del siglo xix por aplicación del patrón denominativo que siguen la mayoría de las consonantes, que consiste en añadir la vocal e a la letra correspondiente (be, ce, de, etc.). La elección de ye como nombre recomendado para esta letra se justifica por su simplicidad, ya que se diferencia, sin necesidad de especificadores, del nombre de la letra i.
    • La letra i, cuyo nombre es i, recibe también la denominación de i latina para distinguirla de la letra y cuando para esta última se emplea la denominación tradicional de i griega.

    A diferencia de las variantes denominativas que se acaban de exponer, todas ellas válidas, no se consideran hoy aceptables los nombres alternativos que han recibido algunas otras letras en el pasado; así, se aconseja desechar definitivamente el nombre ere para la r, así como las formas ceta, ceda y zeda para la z. Los únicos nombres válidos hoy para estas letras son, respectivamente, erre y zeta.

  3. Sustitución, por grafías propias del español, de la q etimológica con valor fónico independiente en aquellos extranjerismos y latinismos plenamente adaptados al español (quorum > cuórum)

    En el sistema ortográfico del español, la letra q solo tiene uso como elemento integrante del dígrafo qu para representar el fonema /k/ ante las vocales e, i (queso [késo], quién [kién]). Este mismo fonema se representa, en el resto de las posiciones, con la letra c (canguro [kangúro], corto [kórto], cuenta [kuénta], acné [akné], tictac [tikták]), aunque en préstamos de otras lenguas también puede aparecer representado por la letra k en cualquier posición (karaoke [karaóke], kilo [kílo], koala [koála], kurdo [kúrdo], búnker [búnker], anorak [anorák]).

    Es, por lo tanto, ajeno a la ortografía del español el empleo de la letra q como grafema independiente, con valor fónico autónomo. Por ello, los préstamos de otras lenguas, sean latinismos o extranjerismos, cuya grafía etimológica incluya una q que por sí sola represente el fonema /k/, si se adaptan al español, deben sustituir esa q por las grafías propias de la ortografía española para representar dicho fonema. En aplicación de esta norma, voces inglesas como quark o quasar, o latinas como quorum o exequatur, deben escribirse en español cuark, cuásar, cuórum y execuátur. En caso de mantener las grafías etimológicas con q, estas voces han de considerarse extranjerismos o latinismos crudos (no adaptados) y escribirse, por ello, en cursiva y sin tilde.

    Aunque en el ámbito de los nombres propios (antropónimos y topónimos) es frecuente el uso de grafías originarias no adaptadas o —si los nombres provienen de lenguas que emplean otro alfabeto u otro sistema de escritura, como el árabe, el hebreo o el chino— de transliteraciones de las grafías originarias al alfabeto latino, sin adaptaciones ulteriores, en el caso de los topónimos mayores, como son los nombres de países, es conveniente usar grafías plenamente adaptadas a la ortografía del español. Por ello, aplicando la misma norma que para los nombres comunes, se recomienda emplear con preferencia las grafías Catar e Irak para los nombres de esos dos países árabes, mejor que Qatar e Iraq, transcripciones de los originales árabes que presentan un uso de la q ajeno al sistema ortográfico del español.

  4. Eliminación de la tilde en palabras con diptongos o triptongos ortográficos: guion, truhan, fie, liais, etc.

    Para poder aplicar con propiedad las reglas de acentuación gráfica del español es necesario determinar previamente la división de las palabras en sílabas. Y para dividir silábicamente las palabras que contienen secuencias de vocales es preciso saber si dichas vocales se articulan dentro de la misma sílaba, como diptongos o triptongos (vais, o.pioi.de), o en sílabas distintas, como hiatos (lí.ne.a, ta.o.ís.ta).

    Al no existir uniformidad entre los hispanohablantes en la manera de articular muchas secuencias vocálicas, ya que a menudo, incluso tratándose de las mismas palabras, unos hablantes pronuncian las vocales contiguas dentro de la misma sílaba y otros en sílabas distintas, la ortografía académica estableció ya en 1999 una serie de convenciones para fijar qué combinaciones vocálicas deben considerarse siempre diptongos o triptongos y cuáles siempre hiatos a la hora de aplicar las reglas de acentuación gráfica, con el fin de garantizar la unidad en la representación escrita de las voces que contienen este tipo de secuencias.

    De acuerdo con dichas convenciones, y con independencia de cuál sea su articulación real en palabras concretas, se consideran siempre diptongos a efectos ortográficos las combinaciones siguientes:

    1. Vocal abierta (/a/, /e/, /o/) seguida o precedida de vocal cerrada átona (/i/, /u/): estabais, confiar, diario, afeitar, viento, pie, doy, guion, aunar, acuario, actuado, reunir, sueño, estadounidense, antiguo.

    2. Dos vocales cerradas distintas (/i/, /u/): triunfo, incluido, diurno, huir, viuda, ruido.

    Del mismo modo, se consideran siempre triptongos a efectos ortográficos las secuencias constituidas por una vocal abierta entre dos vocales cerradas átonas: confiáis, actuáis, puntuéis, guau.

    Como consecuencia de la aplicación de estas convenciones, un grupo limitado de palabras que tradicionalmente se habían escrito con tilde por resultar bisílabas (además de ser agudas terminadas en -n, -s o vocal) en la pronunciación de buena parte de los hispanohablantes —los que articulan con hiato las combinaciones vocálicas que contienen— pasan a considerarse monosílabas a efectos de acentuación gráfica, conforme a su pronunciación real por otra gran parte de los hispanohablantes —los que articulan esas mismas combinaciones como diptongos o triptongos—, y a escribirse, por ello, sin tilde, ya que los monosílabos no se acentúan gráficamente, salvo los que llevan tilde diacrítica.

    Las palabras afectadas por este cambio son formas verbales como crie, crio, criais, crieis y las de voseo crias, cria (de criar); fie, fio, fiais, fieis y las de voseo fias, fia (de fiar); flui, fluis (de fluir); frio, friais (de freír); frui, fruis (de fruir); guie, guio, guiais, guieis y las de voseo guias, guia (de guiar); hui, huis (de huir); lie, lio, liais, lieis y las de voseo lias, lia (de liar); pie, pio, piais, pieis y las de voseo pias, pia (de piar); rio, riais (de reír); sustantivos como guion, ion, muon, pion, prion, ruan y truhan; y ciertos nombres propios, como Ruan y Sion.

    Aunque la ortografía de 1999, donde se establecieron las citadas convenciones, prescribía ya la escritura sin tilde de estas palabras, admitía que los hablantes que las pronunciasen como bisílabas pudiesen seguir acentuándolas gráficamente. En cambio, a partir de la edición de 2010 se suprime dicha opción, que quiebra el principio de unidad ortográfica, de modo que las palabras que pasan a considerarse monosílabas por contener este tipo de diptongos o triptongos ortográficos deben escribirse ahora obligatoriamente sin tilde.

    Esta convención es solo ortográfica, por lo que no implica, en modo alguno, que los hablantes deban cambiar la manera en que pronuncian naturalmente estas voces, sea con hiato o con diptongo.

  5. Eliminación de la tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad

    La palabra solo, tanto cuando es adverbio y equivale a solamente (Solo llevaba un par de monedas en el bolsillo) como cuando es adjetivo (No me gusta estar solo), así como los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, funcionen como pronombres (Este es tonto; Quiero aquella) o como determinantes (aquellos tipos, la chica esa), no deben llevar tilde según las reglas generales de acentuación, bien por tratarse de palabras llanas terminadas en vocal o en -s, bien, en el caso de aquel, por ser aguda y acabar en consonante distinta de n o s.

    Aun así, las reglas ortográficas anteriores prescribían el uso de tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos para distinguirlos, respectivamente, del adjetivo solo y de los determinantes demostrativos, cuando en un mismo enunciado eran posibles ambas interpretaciones y podían producirse casos de ambigüedad, como en los ejemplos siguientes: Trabaja sólo los domingos [= ‘trabaja solamente los domingos’], para evitar su confusión con Trabaja solo los domingos [= ‘trabaja sin compañía los domingos’]; o ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración), frente a ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso y aquellos acompaña al sustantivo libros).

    Sin embargo, ese empleo tradicional de la tilde en el adverbio solo y los pronombres demostrativos no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas o acentuadas a palabras átonas o inacentuadas formalmente idénticas, ya que tanto solo como los demostrativos son siempre palabras tónicas en cualquiera de sus funciones. Por eso, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en estas formas incluso en casos de ambigüedad. La recomendación general es, pues, no tildar nunca estas palabras.

    Las posibles ambigüedades pueden resolverse casi siempre por el propio contexto comunicativo (lingüístico o extralingüístico), en función del cual solo suele ser admisible una de las dos opciones interpretativas. Los casos reales en los que se produce una ambigüedad que el contexto comunicativo no es capaz de despejar son raros y rebuscados, y siempre pueden evitarse por otros medios, como el empleo de sinónimos (solamente o únicamente, en el caso del adverbio solo), una puntuación adecuada, la inclusión de algún elemento que impida el doble sentido o un cambio en el orden de palabras que fuerce una única interpretación.

  6. Supresión de la tilde diacrítica en la conjunción disyuntiva o escrita entre cifras

    Hasta ahora se venía recomendando escribir con tilde la conjunción disyuntiva o cuando aparecía entre dos cifras, a fin de evitar que pudiera confundirse con el cero. Este uso de la tilde diacrítica no está justificado desde el punto de vista prosódico, puesto que la conjunción o es átona (se pronuncia sin acento) y tampoco se justifica desde el punto de vista gráfico, ya que tanto en la escritura mecánica como en la manual los espacios en blanco a ambos lados de la conjunción y su diferente forma y menor altura que el cero evitan suficientemente que ambos signos puedan confundirse (1 o 2, frente a 102). Por lo tanto, a partir de este momento, la conjunción o se escribirá siempre sin tilde, como corresponde a su condición de palabra monosílaba átona, con independencia de que aparezca entre palabras, cifras o signos: ¿Quieres té o café?; Terminaré dentro de 3 o 4 días; Escriba los signos + o – en la casilla correspondiente.

  7. Normas sobre la escritura de los prefijos (incluido ex-, que ahora recibe el mismo tratamiento ortográfico que los demás prefijos: exmarido, ex primer ministro)

    Por primera vez se ofrecen en la ortografía académica normas explícitas sobre la escritura de las voces o expresiones prefijadas.

    Los prefijos son elementos afijos, carentes de autonomía, que se anteponen a una base léxica (una palabra o, a veces, una expresión pluriverbal) a la que aportan diversos valores semánticos. Se resumen a continuación las normas que deben seguirse para la correcta escritura de los prefijos en español:

    1. Se escriben siempre soldados a la base a la que afectan cuando esta es univerbal, es decir, cuando está constituida por una sola palabra: antiadherente, antirrobo, antitabaco, cuasiautomático, cuasidelito, exalcohólico, exjefe, exministro, exnovio, expresidente, posmoderno, posventa, precontrato, prepago, proamnistía, probritánico, provida, superaburrido, superbién, supermodelo, vicealcalde, vicesecretario, etc. En este caso, no se consideran correctas las grafías en las que el prefijo aparece unido con guion a la palabra base (Marca de incorrección.anti-mafia, Marca de incorrección.anti-cancerígeno) o separado de ella por un espacio en blanco (Marca de incorrección.anti mafia, Marca de incorrección.anti cancerígeno). Si se forma una palabra anteponiendo a la base varios prefijos, estos deben escribirse igualmente soldados, sin guion intermedio: antiposmodernista, requetesuperguapo.

    2. Se unen con guion a la palabra base cuando esta comienza por mayúscula, de ahí que se emplee este signo de enlace cuando el prefijo se antepone a una sigla o a un nombre propio univerbal: anti-ALCA, mini-USB, pos-Gorbachov, pro-Obama. El guion sirve en estos casos para evitar la anomalía que supone, en nuestro sistema ortográfico, que aparezca una minúscula seguida de una mayúscula en posición interior de palabra. También es necesario emplear el guion cuando la base es un número, con el fin de separar la secuencia de letras de la de cifras: sub-21, super-8.

    3. Se escriben necesariamente separados de la base a la que afectan cuando esta es pluriverbal, es decir, cuando está constituida por varias palabras. Hay determinados prefijos, como ex-, anti- o pro-, que son especialmente proclives, por su significado, a unirse a bases de este tipo, ya se trate de locuciones o de grupos sintácticos, característica por la cual la gramática ha acuñado para ellos la denominación de prefijos separables: ex relaciones públicas, anti pena de muerte, pro derechos humanos. Esta misma circunstancia puede darse también con otros prefijos: pre Segunda Guerra Mundial, super en forma, vice primer ministro.

    Así pues, un mismo prefijo se escribirá soldado a la base, unido a ella con guion o completamente separado en función de los factores arriba indicados: antimafia, anti-OTAN, anti ácido láctico; provida, pro-OLP, pro derechos humanos; supercansado, super-8, super en forma, etc.

    Las normas aquí expuestas rigen para todos los prefijos, incluido ex-. Para este prefijo se venía prescribiendo hasta ahora la escritura separada —con independencia de la naturaleza simple o compleja de su base— cuando, con el sentido de ‘que fue y ya no es’, se antepone a sustantivos que denotan ocupaciones, cargos, relaciones o parentescos alterables y otro tipo de situaciones circunstanciales de las personas. A partir de esta edición de la ortografía, ex- debe someterse a las normas generales que rigen para la escritura de todos los prefijos y, por tanto, se escribirá unido a la base si esta es univerbal (exjugador, exnovio, expresidente, etc.), aunque la palabra prefijada pueda llevar un complemento o adjetivo especificativo detrás: exjugador del Real Madrid, exnovio de mi hermana, expresidente brasileño, etc.; y se escribirá separado de la base si esta es pluriverbal: ex cabeza rapada, ex número uno, ex teniente de alcalde, ex primera dama, etc.

  8. Equiparación en el tratamiento ortográfico de extranjerismos y latinismos, incluidas las locuciones

    En la nueva ortografía se da cuenta de las normas que deben seguirse cuando se emplean en textos españoles palabras o expresiones pertenecientes a otras lenguas, siendo la principal novedad en este sentido la equiparación en el tratamiento ortográfico de todos los préstamos (voces o expresiones de otras lenguas que se incorporan al caudal léxico del español), con independencia de que procedan de lenguas vivas extranjeras (extranjerismos) o se trate de voces o expresiones latinas (latinismos).

    De acuerdo con estas normas, los extranjerismos y latinismos crudos o no adaptados —aquellos que se utilizan con su grafía y pronunciación originarias y presentan rasgos gráfico-fonológicos ajenos a la ortografía del español— deben escribirse en los textos españoles con algún tipo de marca gráfica que indique su carácter foráneo, preferentemente en letra cursiva, o bien entre comillas. En cambio, los extranjerismos y latinismos adaptados —aquellos que no presentan problemas de adecuación a la ortografía española o que han modificado su grafía o su pronunciación originarias para adecuarse a las convenciones gráfico-fonológicas de nuestra lengua— se escriben sin ningún tipo de resalte y se someten a las reglas de acentuación gráfica del español:

    Me encanta el ballet clásico / Me encanta el balé clásico.
    Juego al paddle todos los domingos / Juego al pádel todos los domingos
    La reunión se suspendió por falta de quorum / La reunión se suspendió por falta de cuórum.

    Así pues, según la nueva ortografía, y tal como ilustra el último ejemplo, los préstamos del latín solo se escribirán en letra redonda y con sometimiento a las reglas de acentuación gráfica del español cuando estén completamente adaptados a nuestro sistema ortográfico, al igual que se hace con los préstamos de otros idiomas.

    Por su parte, las locuciones o dichos en otras lenguas que se utilicen en textos españoles deben escribirse igualmente en cursiva —o, en su defecto, entre comillas— para señalar su carácter foráneo, su consideración de incrustaciones de otros idiomas en nuestra lengua:

    La historia tuvo un happy end de película.
    Su bien ganada fama de femme fatale le abría todas las puertas.
    La tensión fue in crescendo hasta que, finalmente, estalló el conflicto.

    Según se establece en la nueva edición de la ortografía, las locuciones latinas (expresiones pluriverbales fijas en latín que se utilizan en todas las lenguas de cultura occidentales, incluido el español, con un sentido más o menos cercano al significado literal latino) deben recibir el mismo tratamiento ortográfico que las provenientes de cualquier otra lengua. Por lo tanto, deben escribirse, de acuerdo con su carácter de expresiones foráneas, en cursiva (o entre comillas) y sin acentos gráficos, ya que estos no existen en la escritura latina:

    Así fue, grosso modo, como acabó aquel asunto.
    Se casó in articulo mortis con su novia de toda la vida.
    Renunció motu proprio a todos sus privilegios.
    Decidieron aplazar sine die las negociaciones.
    El examen post mortem reveló indicios de envenenamiento.
    Las grandes potencias eran partidarias de mantener el statu quo.

    Nota: Las próximas ediciones del diccionario académico (DRAE) y el Diccionario panhispánico de dudas (DPD) reflejarán todas estas novedades.